Pa’lante con preguntas
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Pa’lante con preguntas

Convention explores next steps

Story by Erik Cuello and Joseph Perreaux

La conferencia se celebró en el Hotel Hilton, en el centro. Foto: E. Cuello

The conference was held at the midtown Hilton Hotel.
Photo: E. Cuello

It was estimated that over 20,000 participated in the LULAC Convention.

Among them was a pioneering, legendary artist who is one of the few to win an Emmy, a Grammy, an Oscar, a Tony, a Golden Globe and a National Medal of Honor (Rita Moreno). There was the Bronx-born, chart-topping singer-actress “from the block” (Jennifer López). Another was the first Democratic chief executive of New York City in twenty years (Mayor Bill de Blasio).

And then there was the First Lady of the United States.

They were among the many who took to the New York Hilton in midtown to tend to the business of discussing issues and setting policies that directly impact the national Latino community. The packed agenda included career and college fairs, workshops and presentations, as well as the LULAC Federal Training Institute, an intensive and structured career development program for government and public sector employees.

Delegados neoyorquinos.

New York delegates.

“This conference is great for the Hispanic community,” said Trinidad Reyes, a representative of McDonald’s, one of the convention’s various corporate sponsors. “There are so many people here that even though we all have different views, we can still come together and words a common goal of helping ourselves advance as Latinos.”

Though the convention was to conclude with the election of new officials, a court order to suspend the vote left the organization’s internal politics in limbo.

A press release issued by the organization on Fri., Jul. 12th read, “The elections were postponed due to a court order. While the organization vigorously disputes the plaintiff’s tactic in obtaining such an order without prior notice to LULAC, the organization’s leadership had no choice but to comply with the order and to pursue legal remedies moving forward.”

“Estoy aquí para apoyar a LULAC”, dijo el delegado Joel Lara. Foto: E. Cuello

“I’m here to support LULAC,” said delegate Joel Lara.
Photo: E. Cuello

Delegate Joel Lara had traveled from Houston and said that he had come to fulfill his responsibilities.

“I’m here to support LULAC,” said Lara. “To pay my dues, as they say, and be a good member.”

He said he believed in the importance of the conference, and hoped that there would be greater unity and strength to come.

“We don’t have the power of an NAACP, a leader like a Jesse Jackson,” he said. “We really need someone like that,” added Lara.

“We have a long way to go,” added William Bonilla, a former LULAC President who was elected in 1964.

Leadership became something of a family calling, with his brother Rubén Bonilla and close relative Tony Bonilla following suit in 1979 and 1981, respectively.

“LULAC has an important role to play in the United States,” said Bonilla. He said he too wanted to see the interest manifest itself into direct and meaningful action going forward.

“LULAC has gotten larger and larger and larger,” said Bonilla, signaling towards the crowds around him. “[But] we don’t have enough people that are prepared to use the microphone in such a way to get a unified message out there clearly.”

It was a question of time and organization, he said.

“We have just begun to fight.”

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La convención explora próximos pasos

Historia y fotos por Erik Cuello y Joseph Perreaux

Una apretada agenda.

Una apretada agenda.

Se estima que más de 20,000 personas participaron en la convención de LULAC.

Entre ellos se encontraba una artista pionera, legendaria, es una de las pocas en ganar un Emmy, un Grammy, un Oscar, un Tony, un Globo de Oro y la Medalla Nacional de Honor (Rita Moreno). Estuvo la nacida en el Bronx, cantante de grandes éxitos y actriz “de la cuadra” (Jennifer López). Otro fue el primer presidente ejecutivo demócrata de la ciudad de Nueva York en veinte años (el alcalde Bill de Blasio).

Y también estuvo la Primera Dama de los Estados Unidos.

Estuvieron entre los muchos que tomaron el Hilton de Nueva York, en el centro, para discutir temas y establecer políticas que afectan directamente a la comunidad latina a nivel nacional. La nutrida agenda incluyó ferias de empleo y universitarias, talleres y presentaciones, así como el Instituto de Capacitación Federal de LULAC, un programa de desarrollo profesional intensivo y estructurado para los empleados del gobierno y del sector público.

“Esta conferencia es genial para la comunidad hispana”, dijo Trinidad Reyes, representante de McDonald’s, uno de varios patrocinadores corporativos de la convención. “Hay tanta gente aquí que a pesar de que todos tenemos diferentes puntos de vista, todavía podemos venir juntos y hablar del objetivo común de ayudarnos a nosotros mismos para avanzar como latinos”.

McDonald’s, uno de los patrocinadores. Foto: J. Perreaux

McDonald’s, uno de los patrocinadores.
Foto: J. Perreaux

Aunque la convención debía concluir con la elección de nuevos funcionarios, una orden judicial para suspender la votación dejó la política interna de la organización en el limbo.

Un comunicado de prensa emitido por la organización el viernes 12 de julio decía: “Las elecciones se aplazaron debido a una orden de la corte. Aunque la organización se opone vigorosamente a la táctica del demandante de obtener una orden de este tipo sin previo aviso a LULAC, el liderazgo de la organización no tuvo más remedio que cumplir con la orden y seguir los recursos legales en el futuro”.

El delegado Joel Lara viajó desde Houston y dijo que fue a cumplir con sus responsabilidades.

“Estoy aquí para apoyar a LULAC”, dijo Lara. “Para pagar mis deudas, como se suele decir, y ser un buen miembro”.

Él dijo que creer en la importancia de la conferencia, y esperar que hubiera una mayor unidad y fuerza por venir.

"Apenas hemos comenzado a luchar", dijo el ex presidente de LULAC, William Bonilla. Foto: E. Cuello

“Apenas hemos comenzado a luchar”, dijo el ex presidente de LULAC, William Bonilla.
Foto: E. Cuello

“No tenemos el poder de una NAACP, ni un líder como un Jesse Jackson”, dijo. “Realmente necesitamos a alguien así”, agregó Lara.

“Tenemos un largo camino por recorrer”, añadió William Bonilla, ex presidente de LULAC, quien fue electo en 1964.

El liderazgo se convirtió en una especie de vocación familiar, con su hermano Rubén Bonilla y su pariente cercano, Tony Bonilla, siguiendo su ejemplo en 1979 y 1981, respectivamente.

“LULAC tiene un papel importante que desempeñar en los Estados Unidos”, dijo Bonilla. Dijo que también quiere ver el interés manifestarse en acciones directas y significativas en el futuro.

“LULAC se ha vuelto más y más y más grande”, dijo Bonilla, señalando hacia la multitud a su alrededor. “[Pero] no tenemos suficientes personas preparadas para utilizar el micrófono y que envíen un mensaje unificado y claro”.

Era una cuestión de tiempo y organización, dijo.

“Apenas hemos comenzado a luchar”.