“I never saw him not smiling”
“Nunca lo vi sin sonreír”

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“I never saw him not smiling”

Honors at home for Sgt. Keith Ferguson

Story and photos by Wendy Joan Biddlecombe

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Sgt. Keith A. Ferguson, who died while on duty in 2004, was honored.

He was welcomed home as a hero.

Family, friends and colleagues of Sgt. Keith A. Ferguson gathered Saturday morning to remember him and co-name the street on which he grew up, Ely Avenue between Hammersley and Adee Avenues, in his honor.

Ferguson was a 17-year veteran of the New York Police Department who served in the Emergency Service Unit (ESU). He died in the line of duty in January 2004.

At the time of his death, Ferguson was running to assist a fellow officer, a member of an anti-terrorism unit, who was in pursuit of a suspect on foot in Soho, according to Deputy Chief Vincent Giordano. Ferguson collapsed downtown at the corner of Broadway and Grand Streets, suffering a heart attack. Doctors at St. Vincent’s Hospital were unable to revive him.

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Ely Avenue, between Hammersley and Adee Avenues, was named in honor of the fallen officer.

Ferguson was 38 years old.

“On that day, with total disregard to his own safety, as Keith has done so many times in the past serving the citizens of this city and assisting his fellow officers, performed once again in the finest traditions of the New York City Police Department (NYPD), remaining faithful until death,” Giordano said this past Sat., Aug. 2nd.

The sergeant was remembered as an avid traveler.

In the late 1990’s, he spent a year in Bosnia as a volunteer, training the civilian police
force.

Transit Chief Joseph Fox said Ferguson would be remembered as “modest” and “humble.”

“I never saw him not smiling,” Fox said. “In my days as a mentor to others, one of the main things I speak about is personal and professional balance. Because when we lose that, we’re lost. He had balance.”

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His mother Sonia Cunningham cheers as the new street sign was unveiled.

Fox said Ferguson would often go above and beyond the call of duty, and that he would respond to a scene even after officers had called off the ESU.

“NYPD is going through a trying time right now, and Keith would say, ‘Don’t worry, we’ll get through it, laugh about it and be positive,’” said Sergeants Benevolent Association President Edward Mullins.

“There [are] a million stories that take place on this street,” he added. “But naming this street after Keith should be about smiles, giggles and laughter.”

Ferguson’s family looked on proudly as Councilmember Andy King read a proclamation from the New York City Council. Ferguson’s mother, Sonia Cunningham, smiled and cheered as the new street signed was revealed.

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Councilmember Any King presented a proclamation to the Ferguson family.

Also in attendance were Ferguson’s father and brother. Ferguson’s niece and cousin spoke on behalf of the family, and there was a helicopter fly-over.

During the ceremony, Pam Crosson, Jerry Fleetwood and their dog Blue walked over. Fleetwood said he’s lived in the neighborhood his whole life; both were pleased to observe the dedication and said they would like to see a greater police presence on a regular basis.

Referring to him by his nickname on the force, Fox and others asked those in attendance to face challenges by asking themselves, “What would Fergie do?”

The street renaming came a day before the 10th Annual Sgt. Keith A. Ferguson Memorial 5K across the Brooklyn Bridge.

For more information on memorial events for Sgt. Keith A. Ferguson, please visit https://www.facebook.com/keithsrace.

“Nunca lo vi sin sonreír”

Honores en casa para el sargento Keith Ferguson

Historia y fotos por Wendy Joan Biddlecombe

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“Nunca lo vi sin sonreír”, dijo el jefe de Tránsito, Joseph Fox.

Fue recibido en casa como un héroe.

Familiares, amigos y colegas del sargento Keith A. Ferguson, se reunieron la mañana del sábado para recordarlo y co-nombrar en su honor la calle en la que creció, la avenida Ely, entre las avenidas Hammersley y Adee.

Ferguson fue un veterano de 17 años de la policía de Nueva York que sirvió en la Unidad de Servicios de Emergencia (ESU por sus siglas en inglés). Murió en servicio en enero de 2004.

Al momento de su muerte, Ferguson corría para ayudar a un compañero, miembro de una unidad de lucha contra el terrorismo, quien perseguía a un sospechoso a pie en Soho, de acuerdo con el Jefe Adjunto, Vincent Giordano. Ferguson se derrumbó en el centro, en la esquina de las calles Broadway y Grand, sufriendo un ataque al corazón. Los médicos del Hospital St. Vincent no pudieron revivirlo.

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Asistieron numerosos oficiales y unidades especiales.

Ferguson tenía 38 años de edad.

“En ese día, haciendo caso omiso de su propia seguridad, como Keith hizo tantas veces en el pasado sirviendo a los ciudadanos de esta ciudad y ayudando a sus compañeros oficiales, tuvo un desempeño que mostró la mejor tradición del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD por su siglas en inglés), y permaneció fiel hasta la muerte”, dijo Giordano, el pasado sábado 2 de agosto.

El sargento fue recordado como un ávido viajero.

A finales de 1990, pasó un año en Bosnia como voluntario, capacitando a la policía civil.

El jefe de Tránsito, Joseph Fox, dijo que Ferguson sería recordado como “modesto” y “humilde”.

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“El NYPD está pasando ahora por un momento difícil”, dijo el presidente de la Asociación de Sargentos Benevolentes, Edward Mullins, con la madre de Ferguson, Sonia Cunningham.

“Nunca lo vi sin sonreír”, dijo Fox. “En mis días como un mentor para otros, una de las principales cosas de las que hablaba era sobre el equilibrio personal y profesional, porque cuando perdemos eso, estamos perdidos. Él tenía ese equilibrio”.

Fox dijo que Ferguson a menudo iba por encima y más allá del llamado del deber, y que él respondía a una escena, incluso después de que los agentes hubieran cancelado la ESU.

“El NYPD está pasando por un momento difícil y Keith diría: No se preocupen, vamos a superarlo, se reiría de ello y sería positivo”, dijo el presidente de la Asociación de Sargentos Benevolentes, Edward Mullins.

“Hay un millón de historias que tienen lugar en esta calle”, agregó. “Pero nombrar esta calle en honor de Keith debe tratarse de sonrisas, risas y carcajadas”.

La familia de Ferguson miraba con orgullo mientras el concejal Andy King leía una proclama del Consejo de la ciudad de Nueva York. La madre de Ferguson, Sonia Cunningham, sonrió y aplaudió cuando el nuevo letrero de la calle fue revelado.

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La oficial Tanya Salters cantó “God Bless America”.

También estuvieron presentes el padre y el hermano de Ferguson. Su sobrina y primo hablaron en nombre de la familia, y había un helicóptero sobrevolando.

Durante la ceremonia, Pam Crosson, Jerry Fleetwood y su perro Blue, se acercaron. Fleetwood dijo que ha vivido en el barrio durante toda su vida; ambos se mostraron complacidos al observar la dedicación y dijeron que les gustaría ver una mayor presencia policial de forma regular.

Al referirse a él por su apodo en la fuerza, Fox y otros pidieron a los asistentes enfrentar los desafíos preguntándose: “¿Qué haría Fergie?”.

El cambio de nombre de la calle se produjo un día antes de la 10a carrera anual de 5 km a través del puente de Brooklyn en honor al sargento Keith A. Ferguson.

Para más información sobre los eventos de homenaje para el sargento Keith A. Ferguson, por favor visite https://www.facebook.com/keithsrace.