The Unstoppable Heidi
La imparable Heidi

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The Unstoppable Heidi

Story by Sherry Mazzocchi

Game Face

Run for your life.

That’s Heidi Pabón’s motto.

Pabón is running her fifth New York City Marathon on Sun, Nov. 3. For the last 17 weeks, she’s undergone cancer treatment.

Pabón, 43, has been a runner since she was 13.  When she was 17, she moved to the U.S. from Santo Domingo.

Ten years ago, a breast cancer diagnosis stopped her in her tracks. After treatment, the disease subsided. But two years ago, the breast cancer returned and this time it spread to her throat.

Before cancer, her best time was 3:47.  To put that number into perspective, the average finish time for the 2016 (male and female runners) New York City Marathon was 4:37:38.‎

For the past four months, Pabón has undergone treatment at NewYork-Presbyterian, alternating days for both chemo and radiation therapy.

“The doctors say it’s good for me to keep running—both physically and mentally,” she said. “It keeps me from getting depressed. It keeps my thoughts from going to some dark places.”

When Pabón lost her hair during chemo, Corsino cut hers off in support

On her days off, she trains with the Van Cortlandt Track Club. She has three more radiation treatments to go. Her last one is Wednesday, Nov. 7.

“I am grateful that even though I have an illness, I can still run at the same level before I had cancer,” she said. “I’m doing this for my mind and my body. I’m doing this because I still have the opportunity to be here and I am still able to run.”

Friend and running partner Wendee Corsino said, “I think chemo is her gasoline. She’s amazing. When I’m tired, I think of her and say, ‘You need to get up and move.’”

When Pabón lost her hair during chemotherapy, Corsino shaved hers off in support of her friend.

Chemo made training especially difficult. Side effects include a feeling of weakness, low energy and diarrhea. “I didn’t even have the energy to talk to people for two or three days after treatment,” she said.

Pabón completed a Queens 10K on June 16th

Still, she ran. After a chemo treatment, she would wait a day or two before completing a short run, one to three miles. After another day or two and gaining more strength, she’d do a 10 to 12 mile run with a slower running partner.

Lately, the longer runs are getting shorter. Her throat feels raw and she spits up blood on occasion. “I try not to push it too much,” she said.

While the throat soreness concerns her, she is dedicated to finishing the marathon. “I made a commitment,” she said. “I want to be an inspiration to others. I have a faith in God and that faith keeps me moving forward. People all around me—at the track club, at the treatment center—are all rooting for me. I want to complete this journey,” she said.

Corsino said she and Pabón’s running partners Rick Bloomer and John Rau all look on in amazement. “She’s being modest.  People can’t believe she’s running that fast,” she said. “We all surround her with love and encouragement.”

“She shows up and gets the work done,” Corsino added. “She’s an inspiration to all of us. I hope she’s around for another 60 or 70 years.”

La imparable Heidi

Historia por Sherry Mazzocchi

Pabón agradece a Dios por todas las bendiciones que ha recibido

Corre por tu vida.

Ese es el lema de Heidi Pabón.

Pabón correrá su quinta maratón de la ciudad de Nueva York el domingo 3 de noviembre. Durante las últimas 17 semanas, se ha sometido a un tratamiento contra el cáncer.

Pabón n, de 43 años, ha sido corredora desde que tenía 13 años. Cuando tenía 17, se mudó a Estados Unidos desde Santo Domingo.

Hace diez años, un diagnóstico de cáncer de mama la detuvo en seco. Después del tratamiento, la enfermedad cedió. Pero hace dos años, el cáncer de mama volvió y esta vez se extendió a su garganta.

Antes del cáncer, su mejor tiempo fue de 3:47. Para poner ese número en perspectiva, el tiempo promedio de finalización para el Maratón de la Ciudad de Nueva York 2016 (masculino y femenino) fue 4:37:38.

Durante los últimos cuatro meses, Pabón se ha sometido a un tratamiento en el NewYork-Presbyterian, alternando días para la quimioterapia y la radioterapia.

“Los médicos dicen que es bueno para mí seguir corriendo, tanto física como mentalmente”, explicó. “Me impide deprimirme. Evita que mis pensamientos vayan a lugares oscuros”.

Corsino, a la izquierda, dijo que Pabón es una inspiración para todos los que la rodean.

En sus días libres, entrena con el Club de Pista Van Cortlandt. Le faltan tres tratamientos más de radiación, el último es el miércoles 7 de noviembre.

“Estoy agradecida de que, aunque tengo una enfermedad, puedo correr todavía al mismo nivel de antes de tener cáncer”, dijo. “Estoy haciendo esto por mi mente y mi cuerpo. Estoy haciendo esto porque tengo la oportunidad de estar aquí y todavía puedo correr”.

Su amiga y compañera de carrera, Wendee Corsino, dijo: “Creo que la quimioterapia es su gasolina. Ella es increíble. Cuando estoy cansada, pienso en ella y digo: necesito levantarme y moverme”.

Cuando Pabón perdió su cabello durante la quimioterapia, Corsino se afeitó el suyo para apoyar a su amiga.

La quimioterapia hizo el entrenamiento especialmente difícil. Los efectos secundarios incluyen una sensación de debilidad, baja energía y diarrea. “Ni siquiera tenía energía para hablar con las personas durante dos o tres días después del tratamiento”, dijo.

Preparada

Aun así, ella corría. Después de un tratamiento de quimioterapia, esperaba un día o dos antes de completar una carrera corta, de una a tres millas. Después de uno o dos días más y ganando más fuerza, hacía una carrera de 10 a 12 millas con un compañero de carrera lenta.

Últimamente, las carreras más largas son cada vez más cortas. Su garganta se siente en carne viva y en ocasiones escupe sangre. “Trato de no presionar demasiado”, dijo.

Si bien el dolor de garganta le preocupa, ella está dedicada a terminar la maratón. “Hice un compromiso”, explicó. “Quiero ser una inspiración para los demás. Tengo fe en Dios y esa fe me mantiene avanzando. Las personas que me rodean, en el club de atletismo, en el centro de tratamiento, me están apoyando. Quiero completar este viaje”, dijo.

Corsino explicó que ella y los compañeros de carrera de Pabón, Rick Bloomer y John Rau, la observan asombrados. “Está siendo modesta. La gente no puede creer que corra tan rápido”, dijo. “Todos la rodeamos con amor y ánimo”.

“Ella aparece y hace el trabajo”, agregó Corsino. “Es una inspiración para todos nosotros. Espero que siga aquí por otros 60 o 70 años”.