Swimmingly swell
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Swimmingly swell

Story and photos by Sherry Mazzocchi

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“The whole team is my friend,” says Alicia of her Riverbank Redtails Swim Team.

Maya, 11, can beat her 14-year-old brother and most of his friends in arm wrestling.

She says it’s because of swimming.

The sixth-grader has been a member of the Riverbank Redtails Swim Team, composed of uptown swimmers, for the past six years. “I want to be an Olympic swimmer,” she said.

Team captain Wendy Ambrosio, 17, has been with the team for eight years. The Bronx native is a senior and wants to study business at Fordham.

The teen said that when she became captain, her father joked she was following in his footsteps. He was captain of his soccer team.

There are a lot of Hispanics on the team—and that’s not typical, she added. “If you’re Dominican, people think you should be doing baseball—or if you’re Mexican, you’re automatically playing soccer.”

These kids are dedicated, she said. “A lot of them are training really hard. They are sticking to practices to win.”

Coach Luis “Danny” Trinidad said that Riverbank State Park’s pool gives the team an edge.

“It’s an Olympic-size pool—50 meters in length. This is a world-class venue,” he said.

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“I’m carrying on a family tradition,” explains Coach Luis “Danny” Trinidad.

The team is part of Metropolitan Swimming, which is the local arm of the U.S. national team.

The Redtails compete with other teams around the city and the tri-state area. Once a year, they also head overseas, often to Puerto Rico or the Dominican Republic.

The group’s motto is “Play hard, swim fast!”

Coach Danny, as everyone calls him, started the Redtails in 1995 with just over 20 kids. As they are about to celebrate the team’s 20th anniversary, there are almost 80 children in three separate groups—and another group is about to be added.

Even kids who aren’t great swimmers participate in meets. “It’s not like baseball or basketball where you have to be one of the five or ten best players on the team,” he said. “Right from the beginning you’re competing.”

There is a boatload of benefits to swimming. Swimmers aren’t prone to the same amount of injuries or put stress on their bodies like other athletes, and it is a healthy sport that people can do all their lives.

“My mother learned to swim at age 55 because she had high blood pressure,” reported Coach Danny. “She picked it up very quickly and was able to manage her health a lot better.”

Being on a swim team brings even greater rewards. To compete at a high level, practicing often and eating right are very important.

“You burn a lot of energy during races,” Coach Danny said. “The dynamic of exerting yourself, recovery time and bouncing back—you have to learn how to manage that. You learn what foods work for you.”

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The team is part of Metropolitan Swimming.

Swimming certainly influences Maya’s food choices. During the week, she adjusts her meals according to her workouts. Her teammates say they also think about what they eat, although they aren’t perfect.

Alicia, 11, said, “It’s really hard for us to eat healthy.” She’s been on the team for six years. She loves swimming and being on the team, and also likes its social aspect.

“The whole team is my friend,” she said.

When not at the pool, the close-knit group of swimmers will text each other often. Former team members stay close, too. When they stop by to say hello, they make sure to update Coach Danny on what everyone else is doing.

Teammates end up friends for life.

“For kids who don’t have a big family, you create one. It’s almost like joining a fraternity or sorority—and you do it at a young age.”

Coach Danny learned to swim at age four. His older brother learned in high school and liked it. He made sure everyone else in the family learned too. And when he got a job as a lifeguard, he got all the other kids jobs as well.

His mother, one of 16 siblings, moved here from the Dominican Republic. He and his seven brothers and sisters grew up in a tough Brooklyn neighborhood without a lot of resources. “Swimming was a big dynamic in the family,” he said. “It provided structure and kept us busy.”

After Coach Danny started working at Riverbank State Park, his brother encouraged him to start a swim team. “I’m carrying on a family tradition here,” he said.

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There are nearly 80 children on the team.

Parents appreciate what the team does for their families, too. Malini Dacy’s 12-year-old daughter Danyella recently joined the team. She likes the fact that a few of her daughter’s teammates attend her school.

“I really wanted her to feel like she’s a part of something and have that social aspect—rooting for people who are on her team and knowing what that feels like.”

Belkis Delacruz’s son Anthony, 17, has been on the team since he was eight. She said it’s changed him for the better.

She never wanted her son to come home from school only to watch TV or play video games. “Now he’s so busy he has no time to be hanging out in the street,” she said. “It’s an excellent program.”

For more information on the Riverbank Redtails Swim Team, please visit http://riverbankredtails.com/wp/.

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Historia y fotos por Sherry Mazzocchi

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“Todos en el equipo son mis amigos”, dice Alicia de sus compañeros del equipo Riverbank Redtails.

Maya, de 11 años de edad, puede vencer a su hermano de 14 años de edad, y a la mayoría de sus amigos, en lucha de brazo.

Ella dice que es debido a la natación.

La estudiante de sexto grado ha sido miembro del equipo de natación Riverbank Redtails durante los últimos seis años. “Quiero ser una nadadora olímpica”, dijo.

La capitana del equipo Wendy Ambrosio, de 17 años, ha estado con los Redtails durante ocho. Es alumna de último año y quiere estudiar negocios en Fordham.

La adolescente del Bronx dijo que cuando se convirtió en capitana, su padre bromeó diciendo que  estaba siguiendo sus pasos, ya que fue capitán de su equipo de fútbol.

Hay una gran cantidad de hispanos en el equipo y eso no es típico, agregó. “Si eres dominicana, la gente piensa que deberías practicar béisbol, o si eres mexicano, que debes jugar automáticamente futbol”.

Estos niños son dedicados, señaló. “Muchos de ellos entrenan muy duro, se apegan a las prácticas para ganar”.

El entrenador Luis “Danny” Trinidad comentó que la piscina del Riverbank State Park le da al equipo una ventaja.

“Es una piscina de tamaño olímpico, tiene 50 metros de longitud. Este es un lugar de clase mundial”, señaló.

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“Mantengo una tradición familiar”, explica el entrenador Luis “Danny” Trinidad.

El equipo es parte de Metropolitan Swimming, el brazo local de la selección nacional de Estados Unidos.

Los Redtails compiten con otros equipos en la ciudad y el área triestatal. Una vez al año también se dirigen al extranjero, a menudo a Puerto Rico o la República Dominicana.

El lema del grupo es “¡Juega firme, nada rápido!”.

El entrenador Danny, como todos lo llaman, comenzó con los Redtails en 1995 con poco más de 20 niños. A punto de celebrar el 20 aniversario del equipo, cuenta con cerca de 80 niños en tres distintos grupos, y otro más está por añadirse.

Incluso los niños que no son grandes nadadores participan en competencias. “No es como el béisbol o el baloncesto, donde tienes que ser uno de los cinco o diez mejores jugadores del equipo”, dijo. “Desde el principio estás compitiendo”.

Se obtienen muchos beneficios de la natación. Los nadadores no son propensos a la misma cantidad de lesiones o a poner tensión en sus cuerpos como otros atletas, y es un deporte sano que la gente puede practicar toda la vida.

“Mi madre aprendió a nadar a los 55 años porque tenía la presión arterial alta”, informó el entrenador Danny. “Le tomó gusto rápidamente y fue capaz de mantenerse mucho más saludable”.

Estar en un equipo de natación tiene grandes recompensas. Para competir a un alto nivel, se debe practicar a menudo y comer bien, es muy importante.

“Queman mucha energía durante las competencias”, dijo el entrenador Danny. “Deben aprender la dinámica de esforzarse, manejar los tiempos y recuperarse. También deben saber qué alimentos les funcionan”.

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El equipo es parte de Metropolitan Swimming.

Nadar sin duda influye en la elección de alimentos de Maya. Durante la semana ajusta sus comidas con sus entrenamientos. Sus compañeros de equipo dicen que también piensan en lo que comen, aunque no son perfectos.

Alicia, de 11 años, dijo: “Es muy difícil para nosotros comer sanamente”. Ella ha estado en el equipo durante seis años. Le encanta nadar y formar parte de los Redtails, y también le gusta su aspecto social.

“Todos los del equipo son mis amigos”, comentó.

Cuando no está en la piscina, el unido grupo de nadadores se envían mensajes de texto a menudo. Los ex miembros del equipo permanecen cerca también. Cuando pasan a saludar, se aseguran de actualizar al entrenador Danny sobre lo que hacen los demás.

Los compañeros de equipo terminan siendo amigos de por vida.

“Los niños que no tienen una gran familia crean una. Es casi como unirse a una fraternidad o hermandad, y lo hacen a una edad temprana”.

El entrenador Danny aprendió a nadar a los cuatro años. Su hermano mayor aprendió en la preparatoria y le gustó. Se aseguró de que todos los demás en la familia aprendieran también. Y cuando consiguió un trabajo como salvavidas, les consiguió trabajos a los otros niños también.

Su madre, una de 16 hermanos, se trasladó aquí desde la República Dominicana. Él y sus siete hermanos y hermanas crecieron en un duro barrio de Brooklyn sin muchos recursos. “La natación fue una gran dinámica en la familia”, dijo. “Nos brindó estructura y nos mantuvo ocupados”.

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El equipo de los Redtails se fundó en 1995.

Después de que el entrenador Danny comenzara a trabajar en Riverbank State Park, su hermano lo animó a iniciar un equipo de natación. “Mantengo una tradición familiar”, dijo.

Los padres también valoran lo que el equipo hace por sus familias. Danyella, de 12 años, hija de Malini Dacy, recientemente se unió al equipo. A ella le gusta el hecho de que algunos de sus compañeros de los Redtails asisten a su escuela.

“Realmente quería que se sintiera parte de algo y que tuviera ese aspecto social, además alentar a las personas que están en su equipo y saber lo que se siente”.

El hijo de Belkis Delacruz, Anthony, de 17 años, ha estado en el equipo desde que tenía ocho. Explicó que esta actividad lo cambió para bien.

Ella nunca quiso que su hijo regresara a casa de la escuela sólo para ver televisión o jugar videojuegos. “Ahora está tan ocupado que no tiene tiempo para pasar el rato en la calle”, dijo. “Es un excelente programa”.

 

Para mayor información sobre el equipo de natación Riverbank Redtails, por favor visite: http://riverbankredtails.com/wp/.