I Love the Bronx: Winter Walk
Amo el Bronx: Caminata invernal

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I Love the Bronx: Winter Walk

By Nilka Martell

As part of our ongoing BFP series highlighting the various favorite spaces, things and people in our borough, we turn to Nilka Martell, who continues to explore her hometown.

“I am a Bronx native, daughter, sister, mother of three beautiful Bronx babies, photographer, writer and motivator,” says Martell, of Puerto Rican descent.

A paralegal for over 17 years until December 2010, she has since been dedicating her time to exploring the Bronx.

Her energy and enthusiasm are indefatigable, and admirable.

“I want to make my fellow residents aware and informed of how lovely our borough is, what it offers, and how to lend a helping hand in our environment.”

Of this new time in her life, Martell says, “I have never felt so alive.”

The boulders on Hunter Island were deposited some 15,000 years ago.

The boulders on Hunter Island were deposited some 15,000 years ago.

While we tend to associate visits to Orchard Beach with summertime, walking through the Kazimiroff Nature Trail at Hunter Island is beautiful even during the winter months.

Hunter Island is named after John Hunter who purchased the island in 1804. A businessman and politician, Hunter had his English Georgian style mansion built at the island’s highest point, some 90 feet above sea level. It is said that Hunter’s mansion was one of the finest in the county. He was a collector of valuable art, and the landscaping was believed to been extraordinarily expensive.

Hunter lived in the home until 1852.

The island was later purchased by the City of New York in 1889. The plan to construct Orchard Beach also meant the joining of the county’s islands, and Hunter Island was then connected to nearby Twin Island and Rodman’s Neck.

Since I’m still learning the island’s trails, I admit I’ve gotten lost several times. I usually walk the promenade to Section 3, where there is an opening. It leads to two routes. The red markers are for a shorter route, the blue markers for the longer route. The markers are more visible during the winter months as most of the trees are bare.

At the beginning, densely populated spruces dominate the scene. Though the species is not native to North America, some spruces stand almost 60 feet tall. The evergreens were planted by Parks Department in 1918 as part of restoration efforts at Hunter Island.

At some points, the red and blue route markers overlap, but do not dismay or become frustrated. Change to the blue or red route if you wish- either route is scenic and worth exploring.

A winter walk awaits.

A winter walk awaits.

During your walk, at the winding trail, take some time to take notice of the stone blocks. That is what remains of the front gate to the original Hunter estate.

You may spot a hawk or a raccoon. If you’re lucky, you may catch a glimpse of an owl. Seagulls are also a constant presence at the island, and are hard to miss as they are always in search of food.

My favorite part of the trail is the exposure of bedrock and the giant boulders. The boulders were deposited some 15,000 years ago as a result of a glacier that covered most of the northern part of North America. Huge chunks of the glacier deposited the boulders onto the shore line. The rocks are believed to have been used by native Indians for religious ceremonies.

I recently read an article that explained a theory called “Attention Restoration Theory” or ART. Its premise is that after spending time in nature, or even looking at nature scenes, one can concentrate better.

Living in an urban culture, the everyday stresses of life are quite burdensome. One of the benefits of living in the Bronx is the pockets of natural spaces within our borough. They provide an escape from the daily hustle and bustle.

One last note: I would not encourage walking the trail alone. It is best to bring a friend, or friends, and dress warmly. The temperature is always cooler near the shore, and you may want to spend some time sitting on a boulder, enjoying the sites, sounds and smells.

Leave the bikini, but meet us at the beach!

Amo el Bronx: Caminata invernal

Por Nilka Martell

Como parte de nuestra serie en curso de BFP que destaca los espacios favoritos, las cosas y las personas de nuestra ciudad, nos dirigimos a Nilka Martell, quien continúa explorando su condado natal.

“Soy una nativa del Bronx, hija, hermana, madre de tres hermosos bebés Bronx, fotógrafa, escritora y motivadora”, dice Martell, de ascendencia puertorriqueña.

Asistente legal durante más de 17 años, hasta diciembre de 2010, desde entonces ha dedicado su tiempo a explorar el Bronx. Su energía y entusiasmo son infatigables y admirables. “Quiero que mis compañeros residentes sean conscientes y estén informados de qué tan hermoso es nuestro vecindario, lo que ofrece y cómo prestar ayuda a nuestro medio ambiente”.

De esta nueva etapa en su vida, Martell dice: “¡Nunca me he sentido tan viva!”

Las rocas gigantes en la Isla Hunter de fueron depositadas hace unos 15,000 años.

Las rocas gigantes en la Isla Hunter de fueron depositadas hace unos 15,000 años.

Mientras que tendemos a asociar las visitas a Orchard Beach con el verano, caminar por el sendero natural Kazimiroff en la isla Hunter es hermoso, incluso durante los meses de invierno.

La isla Hunter lleva el nombre de John Hunter, quien compró la isla en 1804. Un hombre de negocios y político, Hunter hizo construir mansión de estilo inglés georgiano en el punto más alto de la isla, a unos 90 metros sobre el nivel del mar. Se dice que la mansión Hunter fue una de las mejores del condado. Él era un coleccionista de arte valioso y el paisaje se creía que era extraordinariamente caro.

Hunter vivió en la casa hasta 1852.

La isla fue comprada más tarde por la ciudad de Nueva York en 1889. El plan para la construcción de Orchard Beach también significó la unión de las islas del condado, y luego la isla Hunter fue comunicada con la cercana isla gemela y el cuello Rodman.
Dado que sigo aprendiendo los senderos de la isla, admito que me he perdido varias veces. Usualmente camino del paseo a la Sección 3, en donde hay una abertura. Esto lleva a dos rutas. Los marcadores rojos son para una ruta más corta, los de color azul para la ruta más larga. Los marcadores son más visibles durante los meses de invierno, ya que la mayoría de los árboles están desnudos.

Al principio, las piceas densamente pobladas dominan la escena. Aunque la especie no es nativa de América del Norte, algunos abetos alcanzan casi 60 pies de altura. Los árboles de hoja perenne fueron plantados por el Departamento de Parques en 1918, como parte de los esfuerzos de restauración en la isla Hunter

En algunos puntos, los marcadores de ruta color rojo y azul se superponen, pero no se consterne o se sienta frustrado. Cambie a la ruta a azul o rojo si así lo desea, cualquier vía es pintoresca y vale la pena explorarla.

A winter walk awaits.

Una caminata le espera.

Durante el recorrido, en el sinuoso sendero, tome algún tiempo para notar los bloques de piedra. Eso es lo que queda de la puerta de entrada a la finca original de Hunter.

Puede ver un halcón o un mapache. Si tiene suerte, puede echar un vistazo a una lechuza. Las gaviotas son también una presencia constante en la isla y son difíciles de perder, ya que siempre están en busca de alimento.

Mi parte favorita del sendero es la exposición de roca firme y de  rocas gigantes. Las rocas fueron depositadas hace unos 15,000 años, como resultado de un glaciar que cubría la mayor parte de la parte norte de América del Norte. Enormes trozos de glaciar depositaron los peñascos en la línea de la costa. Se cree que las rocas han sido utilizadas por los indios nativos para ceremonias religiosas.

Recientemente leí un artículo que explicaba una teoría llamada “Teoría de la Restauración de la Atención” o ART. Su premisa es que después de pasar tiempo en la naturaleza, o incluso mirando escenas de la naturaleza, uno puede concentrarse mejor.

Viviendo en una cultura urbana, las tensiones cotidianas de la vida son bastante pesadas. Uno de los beneficios de vivir en el Bronx es el bolsillo de espacios naturales dentro de nuestro condado. Ellos proporcionan un escape del ajetreo diario.

Una última nota: yo no animaría a caminar el sendero sin compañía. Lo mejor es llevar a un amigo o amigos, y vestir bien abrigado. La temperatura es siempre más fresca cerca de la costa y es posible que desee pasar un rato sentado en una roca, disfrutando de los lugares, los sonidos y los olores.

Deje el bikini, pero ¡reúnase con nosotros en la playa!