I Love the Bronx: Love, the Verb
Yo amo el Bronx: Amor el verbo

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I Love the Bronx: Love, the Verb

Story and photos by Nilka Martell

As part of our ongoing BFP series highlighting the various favorite spaces, things and people in our borough, we turn to Nilka Martell, who continues to explore her hometown.

“I am a Bronx native, daughter, sister, mother of three beautiful Bronx babies, photographer, writer and motivator,” says Martell, of Puerto Rican descent.

A paralegal for over 17 years until December 2010, she has since been dedicating her time to exploring the Bronx.

Her energy and enthusiasm are indefatigable, and admirable.

“I want to make my fellow residents aware and informed of how lovely our borough is, what it offers, and how to lend a helping hand in our environment.”

Of this new time in her life, Martell says, “I have never felt so alive!”

In light of the holiday dedicated to affection, she writes this week of love as a deed, and in action.

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Loving the borough you live in means caring – actively – for it.
Photo: www.changingthecourt.blogspot.com

“Love” is often viewed solely as a noun describing an emotion or a feeling of intense care.

But “love” is also a verb – an action word.

Imagine you spend no time with your loved ones, you disregard what they go through and live your life without any concern. Is that love?

Imagine a child living with parents who say they love the child, but never show up to a school functions, never praise their child for the good academic work or never comfort them when they are ill. Is that love?

This column is entitled “I Love the Bronx”.

And, indeed, I love the Bronx!

It is not just an emotion, it is a verb.

Because I love the Bronx, I get involved, I make meetings, I sit on different committees to enhance our borough and I coordinate community events for all to enjoy.

I don’t sit at home idly saying “I love the Bronx”, while sitting down griping about the seemingly never-ending problems that plaque the place I call home.

We must be active in the change we want to see.

If I had a dollar for every complaint I have heard about the Bronx, I’d be able to fund an afterschool program! But what baffles me is that in a borough of over a million people, we are poorly represented in the resolutions of the problems that plague us.

Whether it is community board meetings, parent association meetings, precinct meetings, or the like, there are not enough people coming out to create and assist in a solution-making plan.

For very many years, I was uninvolved in my borough as well.

But the Bronx is my home, and I treasure it.  I know a lot of us are working two or three jobs just to make ends meet. It is a reality that is hard to accept, but it is true.

I work seven days a week, and am a single mom of three children.

Despite the fact that I am exhausted, mentally, emotionally and physically, I still make and take meetings, and I bring my kids with me.

The transformation I have seen my kids go through in the past two years is pretty amazing. They are conscious of things I was never aware of at their age: environmental issues, social injustices, policy changes, etc.

I could have chosen to stay home and let others tend to the matters that affected me, but then I couldn’t say that I truly loved the Bronx.

I could no longer ignore the fact that more and more of my own people are illegally stopped and frisked. I could no longer ignore the violence in our streets. I could no longer turn a deaf ear to the cries of a woman or a child being beaten. I could no longer be silent about the dog waste, swarms of flies and tree beds that were being used as garbage receptacles. I could no longer think of obesity and juvenile diabetes as simply hereditary diseases when the amount of good food is scarce and junk food and fast foods abound.

I no longer expect for anyone other than myself to be part of that change – because love requires action! I hope you love the Bronx too – and I hope to see you at a meeting or two!

Yo amo el Bronx: Amor el verbo

Historia y fotos por Nilka Martell

Como parte de nuestra serie de BFP destacando los diferentes espacios, cosas y personas favoritas de muchos de nuestros lectores, nos dirigimos a Nilka Martell, quien continúa explorando su ciudad natal.

“Soy nativa del Bronx, hija, hermana, madre de tres preciosos niños del Bronx, fotógrafa, escritora y motivadora”, dijo Martell, de descendencia puertorriqueña.

Paralegal por más de 17 años hasta diciembre del 2010, desde entonces ha dedicado su tiempo a explorar el Bronx.

Su energía y entusiasmo son infatigables y admirables.

“Quiero hacer a mis compañeros residentes concientes e informados de cuan hermoso es nuestro condado, lo que ofrece y como ofrecer una mano amiga a nuestro ambiente”.

De este nuevo tiempo en su vida, Martell dice, “nunca me he sentido más viva”.

Con el día festivo dedicado a la afección, esta semana escribe del amor como un hecho y como acción.

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Amar el condado en el que vives significa cuidar activamente por el.

“Amor” a menudo es visto solamente como un nombre describiendo una emoción o un sentimiento de cuidado intenso. “Amor” también es un verbo – una palabra de acción.

Imagínese que no pasa ningún tiempo con sus seres queridos, se olvida de lo que están pasando y vive su vida sin ninguna preocupación. ¿Es eso amor?

Imagine un niño viviendo con sus padres quienes dicen que aman a su hijo, pero nunca van a una función escolar, nunca alaban a su hijo por el buen trabajo académico o nunca lo consuelan cuando están enfermos. ¿Es eso amor?

Esta columna es titulada “Yo amo el Bronx”.

Y de hecho, “Yo amo el Bronx”.

No es solo una emoción, es un verbo.

Porque “Yo amo el Bronx”, me envuelvo, hago reuniones, me siento en diferentes comités para enaltecer nuestro condado y coordino eventos comunales para que todos disfruten.

No me siento en mi casa con los brazos cruzados diciendo “Yo amo el Bronx”, mientras está sentado quejándose acerca de los interminables problemas que plagan el lugar que llamo mi hogar.

Debemos de estar activos en el cambio que deseamos ver.

Si yo tuviera un dólar por cada queja que he escuchado acerca del Bronx, podría subvencionar un programa luego del horario escolar. Pero lo que me desconcierta es que un condado de más de un millón de personas, estamos pobremente representados en las resoluciones de los problemas que nos plagan.

Ya sea reuniones de juntas comunales, reuniones de asociaciones de padres, reuniones de precinto, o similares, no hay suficientes personas saliendo para crear y asistir en un plan para crear soluciones.

Por muchos años, no estuve envuelta en mi condado.

Pero el Bronx es mi hogar y lo valoro. Se que algunos de nosotros trabajamos dos y tres trabajos solo para poder vivir. Es una realidad que es difícil de aceptar, pero es verdad.

Yo trabajo siete días a la semana, soy madre soltera de tres niños.

A pesar de que estoy exhausta, mentalmente, emocionalmente y físicamente, todavía hago y voy a reuniones, y me llevo a mis hijos conmigo.

La transformación que he visto a mis hijos atravesar en los pasados dos años es bien increíble. Están conscientes de cosas que yo nunca estuve consciente a su edad: problemas ambientales, injusticias sociales, cambios de política, etc.

Hubiera podido escoger quedarme en casa y dejar que otros atendieran los asuntos que me afectan a mi, pero entonces no podría decir que realmente amo el Bronx.

Ya no puedo ignorar el hecho de que más y más de mi propia gente son detenidas ilegalmente y registradas. No puedo ignorar la violencia en nuestras calles. No puedo poner oído sordo a los llantos de una mujer o un niño siendo golpeado. Ya no puedo estar silenciosa acerca de los desperdicios de perros, enjambres de moscas y árboles que están siendo utilizados como receptáculos de basura. Ya no puedo pensar en la obesidad y la diabetes juvenil como simplemente enfermedades hereditarias cuando la cantidad de buena comida falta y la comida chatarra y comida rápida abundan.

Ya no espero que nadie más que no sea yo sea parte de ese cambio – porque el amor requiere acción. Espero que tú también ames el Bronx – y espero verte en una reunión o dos.