Do More Than Legalize
Hagan más que legalizar

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Do More Than Legalize

By Raybblin Vargas

Raybblin Vargas.

New Yorkers are expecting marijuana to get legalized this upcoming legislative session, a possibility that finally felt within reach after a bill sponsored by Senator Liz Krueger and Assembly Majority Leader Crystal Peoples-Stokes last year snowballed into an outcry of support for marijuana justice that sparked real debate in Albany.

The Marijuana Regulation and Taxation Act (MRTA) critically includes policies that will ensure a more level economic playing field for low-income and communities of color in a burgeoning statewide marijuana industry.

An opportunity exists, however, to do much more to reverse the damage the failed war on drugs caused for neighborhoods and entire communities across the state.

Bronx Borough President Rubén Díaz Jr. recently outlined recommendations to coincide with New York’s eventual legalization of recreational marijuana through the framework of the MRTA. His action showed powerful leadership by focusing in on the multiple layers of reform needed to center equity and justice once marijuana is legalized.

By following his proposal, New York can be a leader in disrupting enforcement practices that have selectively targeted low-income communities of color. Communities that have been disproportionately affected by past marijuana criminalization should be the first to see the benefits of legalization.

Growing up in Washington Heights during the height of the crack epidemic, I saw firsthand the impact of broken windows policing.

My five-block neighborhood was ground zero for arrests. Many of the men I grew up with still don’t have jobs, disempowered by a judicial and economic system that penalized them for the entirety of their lives.

The consequences of dealing with substance use and crime reverberate through lifetimes and even generations. Legalizing marijuana offers us a platform to do right by communities like Washington Heights, the South Bronx, Brownsville, East Harlem and others targeted by the war on drugs, with policies like Díaz’s included to ensure they aren’t left out economically.

Díaz’s plan includes community reinvestment, with a significant portion of the revenue from legalization returned to impacted communities in the form of grants or set aside for credit unions so that they can finance small business loans. This is important to ensure fair access to banking services when many large banks will not work with marijuana-based businesses. Díaz also proposes that the state should enact a licensing system so that small businesses and those owned by directly impacted people are able to participate in the industry and are not boxed out by large, out-of-state companies.

These policy ideas can all strengthen the growth of co-operative businesses, which have been largely successful in New York City and are excellent economic engines to create jobs and keep those jobs local.

Co-ops provide a way for many of those affected by the war on drugs, including low-income individuals without formal education or those with criminal records, to enter the industry and find success. Worker-owners of a co-op can pool resources, train each other and grow their business together, and that growth can be tremendous. Look at the 1,700 worker-owners of Cooperative Home Care Associates in the Bronx, which began with only a handful of people in the 1980s. Today it is one of the largest worker-owned cooperatives in the nation, training over 600 low-income women annually to provide home care to elderly or disabled New Yorkers.

The question of legalization will come up in the new legislation session.

Moreover, co-op dollars stay in the community, rather than being taken out of state or being influenced by shareholders.

While marijuana legalization is vastly popular, we must be able to look past just legalization. Díaz has numerous ideas of how New York can make legalization work to the benefit of the communities harmed by its war on drugs in the past. These policies will enable solutions like co-ops, proven models to lift communities out of poverty, to grow.

Before the bill is reconsidered in Albany at the beginning of 2020, our legislators must take a long, hard look at these provisions that promote equity, access and economic well-being for all New Yorkers as necessary components of legalization.

On behalf of all the men I grew up with who’ve been stripped of their ability to gain meaningful employment because of harassment from the criminal legal system, I want restitution for my community. Ensuring that Albany moves forward with legalization that contains the important provisions in the MRTA and those that Díaz proposed can simultaneously make marijuana reform a platform for economic empowerment and community investment.

 

Raybblin Vargas is the Advocacy Coordinator for Green Worker Cooperatives, a South Bronx-based organization that builds, grows, and sustains worker-owned cooperatives in an effort to further the fight for social justice. For more information, please visit www.greenworker.coop.

Hagan más que legalizar

Por Raybblin Vargas

Las comunidades desproporcionadamente afectadas por la criminalización de la marihuana en el pasado deberían ser las primeras en ver los beneficios de la legalización, argumenta el autor.

Los neoyorquinos esperan que la marihuana se legalice en esta próxima sesión legislativa, una posibilidad que finalmente se sintió al alcance después de que un proyecto de ley presentado por la senadora Liz Krueger y la líder de la mayoría de la Asamblea, Crystal Peoples-Stokes, el año pasado, se convirtió en una protesta de apoyo a la justicia de la marihuana que provocó un verdadero debate en Albany.

La Ley de Regulación y Fiscalidad de la Marihuana (MRTA, por sus siglas en inglés) incluye políticas que asegurarán un campo de juego económico más nivelado para las comunidades de color y de bajos ingresos en una floreciente industria de la marihuana en todo el estado.

Sin embargo, existe la oportunidad de hacer mucho más para revertir el daño que la guerra fallida contra las drogas ha causado en vecindarios y comunidades enteras en todo el estado.

El presidente del condado de Bronx, Rubén Díaz Jr., recientemente describió recomendaciones para coincidir con la eventual legalización de la marihuana recreativa en Nueva York a través del marco de la MRTA. Su acción mostró un liderazgo poderoso al enfocarse en las múltiples capas de reforma necesarias para centrar la equidad y la justicia una vez que se legalice la marihuana.

Siguiendo su propuesta, Nueva York puede ser líder en la interrupción de las prácticas de aplicación de la ley dirigidas selectivamente a las comunidades de color de bajos ingresos, mismas que se han visto desproporcionadamente afectadas por la criminalización de la marihuana en el pasado y deberían ser las primeras en ver los beneficios de la legalización.

Al crecer en Washington Heights durante el apogeo de la epidemia de crack, vi de primera mano el impacto de la vigilancia de ventanas rotas.

El colectivo tiene su sede en el sur del Bronx.

Mi vecindario de cinco cuadras era la zona cero para arrestos. Muchos de los hombres con los que crecí siguen sin trabajo, siguen sin empoderarse por un sistema judicial y económico que los castigó durante toda su vida.

Las consecuencias de lidiar con el uso de sustancias y el crimen repercuten a lo largo de la vida e incluso de generaciones. La legalización de la marihuana nos ofrece una plataforma para hacer lo correcto por comunidades como Washington Heights, el Sur del Bronx, Brownsville, East Harlem y otras que son blanco de la guerra contra las drogas, con políticas como las de Díaz incluidas para garantizar que no se queden fuera económicamente.

El plan de Díaz incluye la reinversión comunitaria, con una porción significativa de los ingresos de la legalización regresando a las comunidades afectadas en forma de subvenciones o reservadas para las cooperativas de crédito para que puedan financiar préstamos para pequeños negocios. Esto es importante para garantizar un acceso justo a los servicios bancarios cuando muchos bancos grandes no trabajan con empresas dedicadas a la marihuana. Díaz también propone que el estado promulgue un sistema de licencias para que los pequeños negocios, y los pertenecientes a personas directamente afectadas, puedan participar en la industria y no sean excluidas por grandes empresas de otros estados.

Estas ideas políticas pueden fortalecer el crecimiento de las empresas cooperativas, que han tenido un gran éxito en la ciudad de Nueva York y son excelentes motores económicos para crear y mantener empleos locales.

Las cooperativas proporcionan una manera para que muchos de los afectados por la guerra contra las drogas, incluidas las personas de bajos ingresos sin educación formal o aquellos con antecedentes penales, ingresen a la industria y encuentren el éxito. Los trabajadores propietarios de una cooperativa pueden agrupar recursos, capacitarse mutuamente y hacer crecer sus negocios juntos, y ese crecimiento puede ser tremendo. Mire a los 1,700 trabajadores-propietarios de Cooperative Home Care Associates en el Bronx, que comenzó con solo un puñado de personas en la década de 1980. Hoy es una de las cooperativas de trabajadores más grandes de la nación, que capacita anualmente a más de 600 mujeres de bajos ingresos para brindar atención en el hogar a los neoyorquinos mayores o discapacitados.

Raybblin Vargas.

Además, los dólares de las cooperativas permanecen en la comunidad, en lugar de ser sacados del estado o ser influenciados por los accionistas.

Si bien la legalización de la marihuana es muy popular, debemos ser capaces de mirar más allá de la legalización. Díaz tiene numerosas ideas sobre cómo Nueva York puede hacer que la legalización funcione en beneficio de las comunidades perjudicadas por su guerra contra las drogas en el pasado. Estas políticas permitirán que crezcan soluciones como las cooperativas, modelos probados para sacar a las comunidades de la pobreza.

Antes de que el proyecto de ley se reconsidere en Albany a principios de 2020, nuestros legisladores deben analizar detenidamente estas disposiciones que promueven la equidad, el acceso y el bienestar económico para todos los neoyorquinos como componentes necesarios de la legalización.

En nombre de todos los hombres con los que crecí y que han sido despojados de su capacidad de obtener un empleo significativo debido al hostigamiento del sistema legal penal, quiero restitución para mi comunidad. Asegurar que Albany avance con la legalización que contiene las disposiciones importantes de la MRTA y las propuestas por Díaz pueden hacer que la reforma de la marihuana sea simultáneamente una plataforma para el empoderamiento económico y la inversión comunitaria.

 

Raybblin Vargas es el coordinador de defensa de Green Worker Cooperatives, una organización con sede en el sur del Bronx que construye, crece y mantiene las cooperativas de propiedad de los trabajadores en un esfuerzo por promover la lucha por la justicia social. Para obtener más información, por favor visite www.greenworker.coop.