Community Policing: More of the Same
Vigilancia Policial: más de lo mismo

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Community Policing: More of the Same

By Josmar Trujillo

A few of us stopped by Nagle Avenue this past Friday to picket against the announcement of Mayor Bill De Blasio and New York Police Department (NYPD) Commissioner Bill Bratton’s “One City” initiative.

Adding more than 1,000 extra police officers to the force and describing its aims as “neighborhood policing,” the “One City” plan supposedly will usher in an era when community policing’s lofty promises will be fulfilled.

Local elected officials across all boroughs are lining up behind de Blasio to promote this canard. Their acquiescence turns the calls for fundamental change into a passive leap of faith right back into the arms of cops.

De Blasio’s version, aggressively lobbied for by City Council Speaker Melissa Mark-Viverito, is simply the latest example of a rebranding campaign for a police department that has overplayed its hand in communities of color for years.

These promises have been made before. Over twenty years ago, former Mayor David Dinkins championed community policing.

‎We’ve heard this before – the cops that are coming will be more courteous and will work with, and not against, the community.

Protesting the plan.

Protesting the plan.

In 1994, the New York Times described community policing as “the most promising trend in urban law enforcement.”

This latest plan, unveiled less than a month before the one-year mark of Eric Garner’s death and one week before a video of a cop punching a Harlem man made the news, will likely seek to achieve two things: to create a larger pool of informants, and to utilize public complaints to argue that Bratton’s Broken Windows theory – the aggressive policing of low-level offenses to deter more serious crime – is what New Yorkers still want.

As we protested this past Friday, one man, upon seeing our signs denouncing the plan, argued with us that more officers was actually great news.

“We need cops so that they can arrest the guys playing loud music from their cars,” he insisted.

More officers to execute greater arrest‎s on impolite music lovers – is that the idea?

Without any real community discussion, forum or town hall on the issue, this guy will be getting exactly what he wanted.

NYPD Commissioner William Bratton (center).

NYPD Commissioner William Bratton (center).

Moreover, ‎the City Council, including Ydanis Rodríguez, who swiftly walked away when he caught a glimpse of us, has been exceptionally tone-deaf to the mass policing protests in ramming through this 1,000-cop deal. Whatever their own political reasons, these self-described “progressives” throwing more cops into our community rather than seeking to expand robust social programs sends a message to the city that this “progressive” era is more of the same for poor communities of color.

The mayor himself will go down in the history books as the man who campaigned on his bi-racial son’s promises, brought back Bratton, and committed hundreds of millions (eventually billions) to a police department that has come under fire for racist low-level ticketing and arrest patterns – and a well-known quota system that helps drive it.

The fact he even allotted for hundreds more than what the City Council requested is a testament to the power of Bratton: the man who really runs this city.

For those of us seeking a meaningful overhaul of the police department, our problem in New York isn’t a Confederate flag, it’s the “progressives” who bloat the police department and make life that much harder for poor black and Latino New Yorkers.

Josmar Trujillo is a writer, activist and parent based in New York City. He has written and organized around education, policing and disaster recovery. He writes a column for Fairness and Accuracy in Reporting (FAIR) and lives in Spanish Harlem with his two sons. He is currently organizing with New Yorkers against Bratton. 

Vigilancia Policial: más de lo mismo

Por Josmar Trujillo

Algunos de nosotros nos detuvimos en la avenida Nagle, el pasado viernes, para manifestarnos contra el anuncio de la iniciativa “One City” del alcalde Bill de Blasio y el comisionado Bill Bratton del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD por sus siglas en inglés).

Agregando más de 1,000 agentes adicionales de policía a la fuerza y describiendo sus objetivos como “colaboración ciudadana”, el plan “One City” supuestamente nos guiará a una época en la que las nobles promesas de vigilancia policial deberán ser cumplidas.

Los funcionarios electos locales de todos los condados se están alineando detrás del alcalde de Blasio para promover esta patraña. Su aquiescencia convierte los llamados por un cambio fundamental en un salto pasivo de fe de vuelta a los brazos de los policías.

La versión del alcalde de Blasio, agresivamente presionada por la presidenta del Ayuntamiento, Melissa Mark-Viverito, es simplemente el último ejemplo de una campaña de renovación de marca para un departamento de policía al que se le ha ido la mano en las comunidades de color por años.

Mayor Bill de Blasio.

El alcalde Bill de Blasio.

Estas promesas se han hecho antes. Hace más de veinte años, el ex alcalde David Dinkins, defendió la vigilancia policial. Hemos escuchado esto antes: los policías que vendrán serán más amables y van a trabajar con, y no en contra de, la comunidad. En 1994, el New York Times describió la vigilancia policial como “la tendencia urbana más prometedora en la aplicación de la ley”.

Este último plan, dado a conocer menos de un mes antes del aniversario de un año de la muerte de Eric Garner, y una semana antes de que el video de un policía golpeando a un hombre de Harlem llegara a las noticias, probablemente buscará lograr dos cosas: crear un mayor número de informantes y utilizar las quejas del público para argumentar que la teoría Broken Windows de Bratton – la vigilancia agresiva de los delitos de bajo nivel para disuadir el crimen más grave – es lo que los neoyorquinos todavía quieren.

Mientras estábamos en la manifestación el pasado viernes, un hombre, al ver nuestros carteles denunciando el plan, discutió con nosotros que contar con más oficiales era una gran noticia.

“Necesitamos policías que puedan detener a los chicos que tocan música alta en sus coches”, insistió.

The force will be increased in the next year.

Se agregará más de 1,000 agentes adicionales de policía.

Más agentes para ejecutar más detenciones de maleducados amantes de la música ¿esa es la idea?

Sin ningún debate real de la comunidad, ningún foro o reunión del ayuntamiento sobre el tema, este hombre conseguirá exactamente lo que quiere.

Además, ‎el Ayuntamiento, incluyendo a Ydanis Rodríguez, quien rápidamente se alejó cuando alcanzó a vernos, ha sido excepcionalmente sordo a las protestas masivas contra la vigilancia policial que busca imponer a través de este acuerdo a mil policías. Cualesquiera que sean sus propias razones políticas, estos autodenominados “progresistas”, que lanzan más policías a nuestra comunidad en lugar de tratar de ampliar robustos programas sociales, envían un mensaje a la ciudad que esta era “progresista” es más de lo mismo para las comunidades pobres de color.

El propio alcalde pasará a los libros de historia como el hombre que hizo campaña con promesas de su hijo bi racial y trajo de vuelta a Bratton, comprometiendo cientos de millones (eventualmente miles de millones) a un departamento de policía que ha sido acusado de racismo, con un patrón de bajo nivel de multas y arrestos, y un conocido sistema de cuotas que ayuda a manejarlo.

Protesting the plan.

En protesta.

El hecho de que él incluso haya asignado cientos más de lo que el Ayuntamiento solicitó es un testimonio del poder de Bratton: el hombre que realmente dirige esta ciudad.

Para quienes buscamos una reforma significativa del departamento de policía, nuestro problema en Nueva York no es la bandera confederada, son los “progresistas”, que aumentan al departamento de policía y hacen la vida mucho más difícil para los negros pobres y los latinos neoyorquinos.

Josmar Trujillo es un escritor, activista y padre con sede en la ciudad de Nueva York. Ha escrito y organizado en torno a la educación, la policía y la recuperación de desastres. Él escribe una columna para la Equidad y Exactitud en la Información (FAIR por sus siglas en ingles) y vive en Harlem con sus dos hijos. Actualmente se está organizando con los neoyorquinos contra Bratton.