Casa de Calabaza

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Casa de Calabaza

Story by Madeleine Cummings
Photos by Madeleine Cummings and QPHOTONYC

EmblemHealth held its Second Annual Pumpkin Carving event.  Photos: QPHOTONYC

EmblemHealth held its Second Annual Pumpkin Carving event.
Photos: QPHOTONYC

There were crowds out again in the early morning on Sunday, and dozens in colorful costume swarmed the entrance to La Marina restaurant.

But there was no complaining.

This past Sun., Oct. 27th, EmblemHealth and La Marina again teamed up to host the Second Annual Pumpkin Carving event for uptown families.

What is normally a trendy, late-night locale was transformed into a family-friendly Halloween hotspot, with kids in costumes huddled over pumpkin-carving stations, “Ghostbusters” theme music booming from the speakers, and bowls of hot soup and macaroni and cheese passing hands.

“It’s a beautiful place uptown, and I’d rather be here than downtown,” said Kenneth McDevitt. He, his mother Linda, and his two children, Kaley and Damien, attended last year’s event.

A cowboy, and his pumpkin.  Photo: QPHOTONYC

A cowboy, and his pumpkin.
Photo: QPHOTONYC

“I actually learned how to cut a pumpkin,” Linda said. “They taught us the correct way, so this time, I already knew we should cut the top off first.”

Kaley, who turns eight years old on October 31, said her favorite part of carving her pumpkin was scooping out the seeds and slime.

David Flemister, Director of Community Marketing at EmblemHealth, explained that the purpose of the event was to get community members engaged in healthy activities.

“We do a lot of things in neighborhoods all throughout the city,” he said.

“We just want to make sure that people know there are lots of healthy things they can do and to help them become more and more educated,” he added. “We want to get our wellness message to them earlier because one of the things we realize is that prevention is the best thing for a long life of good health.”

Families participated in what Flemister calls “the healthy pledge” by having their pictures taken with posters of health and exercise goals.

Participants were also presented with gifts such as mugs, book sacks, and rulers – and their carved pumpkins, of course.

But the primary task at hand did not escape Flemister.

“They give to us; we should give back,” said La Marina’s Hillary Mercedes, of community members.  Photo: M. Cummings

“They give to us; we should give back,” said La Marina’s Hillary Mercedes, of community members.
Photo: M. Cummings

“It’s a great day, the weather’s perfect,” he noted. “We’re just trying to have fun.”

Hillary Mercedes, a La Marina employee working the registration booth, said the restaurant’s team also felt compelled to give back to the community.

“It’s a really profitable restaurant and it only makes sense to want to give something back to the community that the kids can enjoy,” she said.

“They give to us; we should give back.”

And most families came to the event prepared to roll up their sleeves and get carving.

A family of three generations, consisting of Calinda Lewis, her daughter, Nicole, and granddaughter Anyis, said they were excited to bring their creations home with them.

“We came last year,” Calinda explained, as she gathered pumpkin seeds on her table to save for roasting later. “It’s turned into a tradition, like apple picking!”

For more on EmblemHealth, please visit www.ehnc.com.

Cabeza de Calabaza

Historia por Madeleine Cummings
Fotos por Madeleine Cummings and QPHOTONYC

EmblemHealth held its Second Annual Pumpkin Carving event.  Photos: QPHOTONYC

EmblemHealth llevó a cabo su Segundo evento anual de talla de calabazas..
Fotos: QPHOTONYC

Era un frenesí en La Marina.

Había multitudes otra vez en la mañana del domingo, y docenas en coloridos trajes invadieron la entrada del restaurante.

Pero nadie se quejó.

El pasado domingo 27 de octubre, EmblemHealth y La Marina nuevamente se unieron para organizar el segunto evento anual de talla de calabaza para familias del vecindario.

Lo que normalmente es un local nocturno de moda, se transformó en un club familiar de noche de brujas, con niños en trajes amontonados sobre estaciones para tallar calabaza, el tema musical de la película “Ghostbusters” resonaba desde los altavoces, y platos de sopa caliente y macarrones con queso pasaban de mano en mano.

“Es un lugar hermoso en el norte del condado y yo prefiero estar aquí que en el centro”, dijo Kenneth McDevitt, El, su madre Linda, y sus dos hijos, Kaley y Damien, asistieron al evento del año pasado.

A cowboy, and his pumpkin.  Photo: QPHOTONYC

Un vaquero y su calabaza.
Foto: QPHOTONYC

“De hecho, aprendí cómo cortar una calabaza”, dijo Linda. “Ellos nos enseñaron la forma correcta así que esta vez ya sabía que debemos cortar la parte superior primero”.

Kaley, que cumple ocho años de edad el 31 de octubre, dijo que su parte favorita de tallar la calabaza fue sacar las semillas y el limo.

David Flemister, director de mercadeo comunitario en EmblemHealth, explicó que el propósito del evento era que los miembros de la comunidad participaran en actividades saludables.

“Tenemos un montón de cosas en los barrios de toda la ciudad”, dijo.

“Sólo queremos asegurarnos de que la gente sepa que hay muchas cosas saludables que pueden hacer para ayudarles a estar más y más educados”, agregó. “Queremos hacerles llegar nuestro mensaje de bienestar antes, porque una de las cosas que hemos notado es que la prevención es lo mejor para una larga vida de buena salud”.

Las familias participaron en lo que Flemister llama “la promesa sana”, tomándose fotos con carteles de sus objetivos de ejercicio y de salud.

También, los participantes recibieron regalos tales como tazas, bolsas de libros, y reglas; y sus calabazas talladas, por supuesto.

Pero la tarea principal en cuestión no se le escapó a Flemister.

“Es un gran día, el clima es perfecto,”, señaló. “Sólo estamos tratando de divertirnos”.

“They give to us; we should give back,” said La Marina’s Hillary Mercedes, of community members.  Photo: M. Cummings

“Ellos nos dan, debemos darles algo de vuelta”, dijo Hillary Mercedes de La Marina sobre los miembros de la comunidad.
Foto: M. Cummings

Hillary Mercedes, una empleada de La Marina trabajando en la cabina de registro, dijo que el equipo del restaurante también se sintió con ganas de devolver a la comunidad.

“Es un restaurante muy rentable y sólo tiene sentido querer dar algo a cambio a la comunidad que los niños puedan disfrutar”, dijo.

“Ellos nos dan a nosotros, debemos dar algo de vuelta”.

Y la mayoría de las familias vinieron al evento preparadas para subirse las mangas y tallar.

Una familia de tres generaciones, formada por Calinda Lewis, su hija, Nicole, y su nitea Anyis, dijeron que estaban muy contentas de llevar sus creaciones a casa con ellas.

“Venimos el año pasado”, explicó Calinda, mientras recogía las semillas de calabaza de la mesa para guardarlas y asarlas después. “Se ha convertido en una tradición, ¡como la recolección de manzanas!”.

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