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Beaming bright with Beacon
Rayo brillante en Beacon

Beaming bright with Beacon

Story and photos by Mónica Barnkow


Beacon staff members prepare for the open house.
Beacon staff members prepare for the open house.

Carlos Castillo was drawn to the light at an early age.

He was 14 years old when he began to volunteer at his Beacon afterschool program.

The programs are offered at school-based community centers that serve children, youths and adults.

Castillo is now the Director of the Beacon Program at M.S. 117 on Morris Avenue, as provided by the Community Association of Progressive Dominicans (ACDP, in its Spanish-language acronym). The social services organization, now a part of the Acacia Network, was founded in 1980.

It is part of COMPASS NYC, which stands for the Comprehensive AfterSchool System of New York City, the nation’s largest afterschool system.

Late last month, COMPASS NYC marked a decade of service.

To celebrate the milestone, the Department of Youth and Community Development (DYCD), together with the advocacy group Afterschool Alliance, launched a citywide “Lights On Afterschool” campaign on Thurs., Oct. 22nd. The initiative seeks to highlight how programs have served to keep the “lights on” for more than 97,000 young people in over 900 citywide programs.

The occasion called for COMPASS providers, such as ACDP’s Beacon program, to host open houses featuring student performances, games and activities.

“We want to bring recognition to the importance of afterschool programs in the development of youth,” explained Castillo.

Tiffany and Ana are both enrolled.
Tiffany and Ana are both enrolled.

Castillo said the programs yielded students an opportunity to explore and develop interests free from concerns about failing or being graded.

“One of the things afterschool does is let you be an individual and to see what talents you have,” observed Castillo. “[We] helps you develop your abilities.”

Jeffrey Solomon, DYCD’s Program manager for Beacon Programs, emphasized the particular significance of engaging middle school children.

Numerous studies, said Solomon, indicated that adolescents in middle school are primarily at risk between the hours of 3 p.m. to 6 p.m., just after school and before their caregivers typically return home from work.

Involving youths in recreational and enrichment pursuits offers a positive alternative to boredom – or worse.

“If programs can engage [them] after school, it would help them avoid being in dangerous situations,” he said. “We provide programming in academics, arts, life skills, civil engagement and sports.”

Program counselor Natisha Sánchez, for example, uses volleyball to impart life skills.

“I am trying to teach teamwork,” she reported.

Moreover, the unique nature of Beacon programs, which are operated by local community-based organizations (CBOs) such as ACDP, allow them to better suit the specific needs of the community they serve, he added.

“We give control to local CBOs,” explained Solomon. “We give them the opportunity to propose and implement quality services for the local community.”

And Beacon programs are not limited to youths.

“The [DYCD] contract requires that community events are provided that can benefit and educate the entire population in the community,” said Solomon, adding that every service must be provided free of cost.

Initially established in New York City, the Beacon model has expanded nationwide.

Also of note is the comprehensive schedule offered by Beacon programs, which operate not only on weekdays, but also on weekends, during school holidays, and even through winter and summer vacations.

Tiffany T. has been in the M.S. 117 program for four years.

“It is actually fun,” marveled the 9-year-old. Jumping jacks and sit-ups, and dancing to hip-hop music, were favorite pastimes. “They help us with homework, and we go to the gym, and they teach us stuff.”

Her friend and fourth grade classmate Ana A., said she too felt comfortable turning to Beacon staff.

“Sometimes we can have problems, and the director helps you.”

Rayo brillante en Beacon

Historia y fotos por Mónica Barnkow


Programs are offered to students of all ages.
Los programas se ofrecen a los estudiantes de todas las edades.

Carlos Castillo fue atraído a la luz a una edad temprana.

Tenía 14 años de edad cuando comenzó a ser voluntario en su programa Beacon para después de la escuela.

Los programas se ofrecen en centros comunitarios en escuelas que atienden a niños, jóvenes y adultos.

Castillo es ahora el director del Programa Beacon en la MS 117 de la avenida Morris, conforme a lo dispuesto por la Asociación Comunitaria de Dominicanos Progresistas (ACDP por sus siglas en inglés). La organización de servicios sociales, ahora una parte de la Red de Acacia, fue fundada en 1980.

Es parte de COMPASS NYC, siglas del Sistema Integral para después de clases de la ciudad de Nueva York, el más grande de la nación.

A fines del mes pasado, COMPASS NYC cumplió una década de servicio.

El jueves 22 de octubre, el Departamento de Juventud y Desarrollo Comunitario (DYCD por sus siglas en inglés), junto con el grupo de defensa Afterschool Alliance, lanzó la campaña “Lights On Afterschool” en toda la ciudad para celebrar el hito y destacar cómo los programas han servido para mantener las “luces” para más de 97,000 jóvenes en más de 900 programas de toda la ciudad.

“I am trying to teach teamwork,” said counselor Natisha Sánchez.
“Estoy tratando de enseñarles a trabajar en equipo”, informó Natisha Sánchez.

La ocasión pidió a los proveedores de COMPASS, como el programa Beacon de ACDP, organizar jornadas de puertas abiertas con actuaciones estudiantiles, juegos y actividades.

“Queremos reconocer la importancia de los programas para después de la escuela en el desarrollo de la juventud”, explicó Castillo.

Dijo también que los programas dan a los estudiantes la oportunidad de explorar y desarrollar intereses libres de la preocupación por fracasar o ser evaluados.

“Una de las cosas que las actividades para después de la escuela permite es dejarlos ser individuos y ver qué talentos tienen”, observó Castillo. “[Les] ayudamos a desarrollar sus habilidades”.

Jeffrey Solomon, gerente del programa DYCD para programas Beacon, destacó la importancia particular de involucrar a los niños de secundaria.

Numerosos estudios, dijo Solomon, indican que los adolescentes de secundaria están en mayor riesgo entre las 3 pm y las 6 pm, justo después de la escuela y antes de que sus padres o cuidadores regresen a casa del trabajo.

Involucrar a los jóvenes en actividades recreativas y de enriquecimiento ofrece una alternativa positiva al aburrimiento o a cosas peores.

“Si los programas pueden engancharlos, ayudaría a evitar que estén en situaciones peligrosas después de clases”, dijo. “Ofrecemos programación académica, artes, habilidades para la vida, compromiso civil y deportes”.

Natisha Sánchez, consejera del programa, por ejemplo, utiliza el voleibol para impartir habilidades para la vida.

“Estoy tratando de enseñarles a trabajar en equipo”, informó.

Por otra parte, la naturaleza única de los programas Beacon, que son operados por organizaciones comunitarias locales (CBO por sus siglas en inglés) como ACDP, les permite adaptarse mejor a las necesidades específicas de la comunidad a la que sirven, agregó.

“Cedemos el control a las organizaciones comunitarias locales”, explicó Solomon. “Les damos la oportunidad de proponer e implementar servicios de calidad para la comunidad local”.

Y los programas Beacon no están limitados a los jóvenes.

“El contrato [DYCD] requiere que los eventos comunitarios ofrecidos beneficien y eduquen a toda la población de la comunidad”, dijo Solomon, quien agregó que cada servicio debe prestarse de forma gratuita.

Inicialmente establecido en la ciudad de Nueva York, el modelo Beacon se ha expandido a nivel nacional.

También cabe destacar que el programa integral ofrecido por los programas Beacon, operan no sólo de lunes a viernes, sino también los fines de semana, durante las vacaciones escolares e incluso durante las de verano e invierno.

Tiffany T. ha estado en el programa de la MS 117 durante cuatro años.

“En realidad es divertido”, se maravilló la niña de 9 años de edad. Saltar, hacer sentadillas y  bailar hip-hop son sus pasatiempos favoritos. “Nos ayudan con la tarea, vamos al gimnasio y nos enseñan cosas”.

Su amiga y compañera de clase de cuarto grado, Ana A., dijo que sentirse cómoda con el personal de Beacon.

“A veces podemos tener problemas y el director nos ayuda”.

 

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