An accurate count matters
Un recuento preciso importa

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An accurate count matters

By Richard E. Barnes, Esq.

Richard Barnes.

The clock is ticking on Census 2020.

As we prepare for this essential count of the nation’s population, we must ensure that no policy gets in the way of the most accurate results possible.

A recent ruling by the U.S. District Court for the Southern District of New York agreed, blocking the inclusion of a proposed citizenship question in the Census 2020 forms.

The District Court understood that given the vitriolic conversation about immigration these days, and the state of massive fear and concerns caused by immigration policies that some consider inhumane, the inclusion of a citizenship question in Census 2020 would lead to a severe undercount. Immigrant populations, documented and/or not, would be less inclined to participate if they feel their safety and privacy are at risk.

As a consequence, state and cities with large immigrant populations – such as New York – stand to lose millions of dollars in federal funding destined for essential social service programs, for those who need it the most. The scarcity would create social chaos and also foment conflict between racial, ethnic and religious groups, at a delicate moment in history when such tensions are already on the rise.

The U.S. Department of Commerce, the federal agency in charge of Census 2020, has now appealed to the U.S. Supreme Court (SCOTUS) to overrule the mandate of the lower court and restitute the proposed citizenship question.

The appeal will be heard on April 23rd by the U.S. Supreme Court.

The New York State Catholic Conference, Catholic Charities of the Archdiocese of NY, Catholic Charities of Brooklyn and Queens, and a coalition of religious, civic and social service organizations – including American Jewish Committee, Federation of Protestant Welfare Agencies and Human Services Council – have taken action and submitted an amicus curiae (friend of the court) brief asking SCOTUS to uphold the District Court’s ruling and keep the proposed citizenship question out of Census 2020 forms.

The 34-page document argues, among multiple valid points, that Secretary of Commerce Wilbur Ross, Jr. violated the law by not reporting to Congress well in advance of the Census his intention to include the proposed question. This failure also violates the separation of powers and “has a pernicious anti-democratic effect,” according to the amicus brief.

After decades of hard work raising awareness about the need and importance for everyone to participate in the Census, regardless of citizenship status, it would be detrimental to enact a policy that, given the current national climate, is likely to deter participants who feel that their safety and privacy might be compromised by fulfilling their civic duty.

Ensuring the most accurate count to ensure proper government representation and allocations for federally funded programs that help keep communities strong, healthy and stable, should remain a priority.

Richard E. Barnes, Esq. is the Executive Director of the New York State Catholic Conference. For more information, please visit nyscatholic.org

Un recuento preciso importa

Por Richard E. Barnes, Esq.

Richard Barnes.

El reloj no se detiene en el Censo 2020.

Mientras nos preparamos para este recuento esencial de la población de la nación, debemos asegurarnos de que ninguna política se interponga en el camino de los resultados más precisos posibles.

Un reciente fallo del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York estuvo de acuerdo, bloqueando la inclusión de una pregunta de ciudadanía propuesta en los formularios del Censo 2020.

El Tribunal de Distrito entendió que, dada la conversación mordaz sobre la inmigración en estos días, y el estado del temor y las preocupaciones masivas causadas por las políticas de inmigración que algunos consideran inhumanas, la inclusión de una pregunta de ciudadanía en el Censo 2020 llevaría a un recuento insuficiente grave. Las poblaciones de inmigrantes, documentadas o no, estarían menos dispuestas a participar si creen que su seguridad y privacidad están en riesgo.

Como consecuencia, los estados y las ciudades con grandes poblaciones de inmigrantes, como Nueva York, pueden perder millones de dólares en fondos federales destinados a programas de servicios sociales esenciales, para quienes más lo necesitan. La escasez crearía un caos social y también fomentaría el conflicto entre grupos raciales, étnicos y religiosos, en un momento delicado de la historia en el que esas tensiones ya están en aumento.

El Departamento de Comercio de los Estados Unidos, la agencia federal a cargo del Censo 2020, ahora ha apelado a la Corte Suprema de los Estados Unidos (SCOTUS, por sus siglas en inglés) para anular el mandato del tribunal inferior y restituir la pregunta de ciudadanía propuesta.

La pregunta en cuestión.

La apelación será escuchada el 23 de abril por la Corte Suprema de los Estados Unidos.

La Conferencia Católica del Estado de Nueva York, Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Nueva York, Caridades Católicas de Brooklyn y Queens, y una coalición de organizaciones religiosas, cívicas y de servicios sociales, incluido el Comité Judío Estadounidense, la Federación de Agencias de Bienestar Protestantes y el Consejo de Servicios Humanos, han tomado medidas y presentado un escrito amicus curiae (amigo del tribunal) solicitando a SCOTUS que confirme la decisión del Tribunal de Distrito y mantenga la pregunta de ciudadanía propuesta fuera de los formularios del Censo 2020.

El documento de 34 páginas sostiene, entre múltiples puntos válidos, que el secretario de Comercio Wilbur Ross, Jr. violó la ley al no informar al Congreso con suficiente antelación al Censo de su intención de incluir la pregunta propuesta. Esta falla también viola la separación de poderes y “tiene un efecto antidemocrático pernicioso”, de acuerdo con el informe amicus.

Después de décadas de arduo trabajo para crear conciencia sobre la necesidad y la importancia de que todos participen en el Censo, independientemente del estado de ciudadanía, sería perjudicial promulgar una política que, dado el clima nacional actual, probablemente disuadirá a los participantes que sienten que su seguridad y privacidad podrían verse comprometidas por el cumplimiento de su deber cívico.

Asegurar el recuento más preciso para garantizar la representación y las asignaciones gubernamentales adecuadas para los programas financiados con fondos federales que ayudan a mantener a las comunidades fuertes, sanas y estables, debe seguir siendo una prioridad.

Richard E. Barnes, Esq. es el director ejecutivo de la Conferencia Católica del Estado de Nueva York. Para obtener más información, por favor visite nyscatholic.org