A case and a cause
Un caso y una causa

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A case and a cause

Story and photos by Robin Elisabeth Kilmer


Noche Díaz stood on 125th Street and Adam Clayton Powell Boulevard in the sweltering heat on Tues., Jul. 2nd wearing a hoodie.

This was not the activist’s preferred summer getup.

“We are all Trayvon,” said activist Noche Díaz. Photos by Robin Elizabeth Kilmer

“We are all Trayvon,” said activist Noche Díaz.
Photos by Robin Elizabeth Kilmer

The Bronx native was dressed for a cause.

Díaz and dozens of others attended a “Demand Justice Now” rally organized by the Stop Mass Incarceration Network and the NYC Revolution Club, which sought to display solidarity with Trayvon Martin and his family.

Díaz wore the hoodie in symbolic protest, as it was the same clothing Florida teenager Martin was wearing before he was followed and shot by neighborhood patrolman George Zimmerman.

Martin died of his injuries and Zimmerman is currently standing trial.

The ongoing trial has been followed by millions across the country.

“This is a small sacrifice to make. I would wear three sweatshirts if that’s all it would take,” he insisted as sweat trickled down his face.

For Díaz, the case goes beyond just one incident involving a young black teenager. The case, he said, is representative of the overall problems faced by black and Latino youth.

It is a case, and a cause, he, a member of the People’s Neighborhood Patrol of Harlem and one of the first to join the Stop Mass Incarceration Network, and others have taken to heart.

Last year, Díaz was charged with interfering with the arrests of others during protests against stop-and-frisk practices in 2011 and against Martin’s death in 2012. He has been arrested five times since October 2011 and has had 11 charges brought in four New York City boroughs.

The charges were recently dropped.

“It’s nice not to be in jail,” said Diaz, but he called the judge’s decision a slight victory, as the system he faults for placing him there remains, in his telling, an unjust institution.

Díaz argued the stop-and-frisk practice employed by the New York Police Department (NYPD) is related to the Martin case in that young men of color in both instances are perceived to be a threat, and treated as such.

“We are all Trayvon Martin and this whole system is guilty,” charged Díaz.

Other protesters on Tuesday expressed disappointment with the way the trial had been going, citing a perceived media bias against such key witnesses as Rachel Jeantel, the young woman on the phone with Martin before he died.

Riley Ruiz was critical of the prosecution. Photo by Robin Elizabeth Kilmer

Riley Ruiz was critical of the prosecution.
Photo by Robin Elizabeth Kilmer

“As far as I’m concerned, the prosecution has forgotten how to prosecute,” said Riley Ruiz.

She said there was not enough focus on the fact that Zimmerman, even when told by the police not to follow Martin, got out of his car to follow the teenager.

“That is enough to know that he was a racist vigilante,” said Ruiz. “He assumed that just by looking at this kid, he was up to no good.”

Ruiz said she had been to many more such rallies to protest the Martin case.

“There could be so many more Trayvons in the future, that’s why we’re pulling on this particular issue.”

Hazel Weaver has also been to a number of rallies, and felt the case could go either way.

She said she was holding out hope for Zimmerman to be prosecuted.

“I hope he (Martin) gets justice,” she said.

Emelie Larsson and Mattias Mãchs had not been to any rallies regarding the case.

The two passerby stumbled upon the protest as they made their way to the Apollo Theater for Amateur Night, and stopped to observe.

“We’ve read about it in the papers back home,” said Mãchs.

He and Larsson, college students visiting from Sweden for the summer, sympathized with Martin, although they said they did not know details.

The case did, however, highlight something they had noted about the United States: relatively high levels of violence and incarceration rates.

“[The violence] is extreme,” said Larsson.

As noted by the International Center for Prison Studies, in 2001 in Sweden, for every 100,000 people, 79 lived in prison facilities. During that same year, 743 people in the United States lived in prison facilities for every 100,000 people.

“It’s crazy,” said Larsson.

Un caso y una causa

Historia y fotos por Robin Elisabeth Kilmer


Noche Díaz, oriundo del Bronx, se paró en la Calle 125 y el Boulevard Adam Clayton Powell en el intenso calor el martes, 2 de julio vistiendo una capucha.

Esta no era la vestimenta preferida de verano de la activista.

Estaba vestida para una causa.

Díaz y otra docena asistieron a “Demanda Justicia Ahora”, organizada por ‘Stop Mass Incarceration Network’ y el ‘NYC Revolution Club’, el cual buscaba mostrar solidaridad con Trayvon Martin y su familia.

“Todos nosotros somos Trayvon Martin”, dijo Noche Díaz. Foto por Robin Elizabeth Kilmer

“Todos nosotros somos Trayvon Martin”, dijo Noche Díaz.
Foto por Robin Elizabeth Kilmer

Diaz se puso la capucha en protesta simbólica, ya que era la misma ropa que el adolescente Martin de la Florida vestía antes de que alegadamente fuera seguido y tiroteado por el patrullero vecino George Zimmerman.

Martin murió de sus lesiones y actualmente Zimmerman está siendo enjuiciado. El juicio ha sido seguido por millones a lo largo del país.

“Esto es un pequeño sacrificio. Me pondría tres sudaderas si eso es lo que hubiera que hacer”, insistió mientras el sudor bajaba por su cara.

Para Díaz, este caso va más allá de solo un incidente con un joven adolescente negro. El caso, dijo el, es representativo de todos los problemas que enfrentan los jóvenes negros y latinos.

Es un caso, y una causa, el, un miembro de la Patrulla de Personas del Vecindario de Harlem y uno de los primeros de ‘Stop Mass Incarceration Network’, y muchos lo han tomado en serio.

El año pasado, Díaz fue acusado de interferir con los arrestos de otros durante protestas contra las prácticas de ‘detenga y registre’ (stop and frisk) en el 2011 y contra la muerte de Martin en el 2012. Ha sido arrestado cinco veces desde octubre del 2011 y ha tenido 11 cargos en cuatro de los condados de la ciudad de Nueva York.

Recientemente los cargos fueron retirados.

Díaz argumento que la practica de ‘detén y registra’ utilizada por el Departamento Policía de Nueva York (NYPD, por sus siglas en inglés) está relacionado con el caso Martin en el que hombres de color en ambos casos son percibidos como una amenaza y tratados como tal.

“Todos nosotros somos Trayvon Martin y este sistema completo es culpable”, dijo Díaz.

Otros protestantes el martes expresaron decepción de la manera que el juicio va, citando la percepción de parcialidad contra testigos claves como Rachel Jeantel, la mujer joven en el teléfono con Martin.

“En cuanto a mi respecta, la fiscalía ha olvidado como procesar”, dijo Riley Ruiz. Ella dijo que no hay suficiente enfoque en el hecho de que Zimmerman, aun cuando la policía le dijo que no siguiera a Martin, salio de su auto para seguir al adolescente.

Eso es suficiente para saber que era un vigilante racista”, dijo Ruiz. “Asumió que solo mirando a este chico, no iba a hacer nada bueno”.

“Leímos acerca de ello en los periódicos en casa”, dijo Mattias Mãchs, con Emelie Larsson; los estudiantes visitaban desde Suecia. Foto por Robin Elizabeth Kilmer

“Leímos acerca de ello en los periódicos en casa”, dijo Mattias Mãchs, con
Emelie Larsson; los estudiantes visitaban desde Suecia.
Foto por Robin Elizabeth Kilmer

Ruiz dijo que ella ha estado en muchas otras manifestaciones para protestar el caso Martin.

“Podrían existir tantos otros Trayvons en el futuro, es por eso que estamos empujando este asunto en particular”.

Hazel Weaver también ha estado en un sinnúmero de manifestaciones, y siente que el caso podría ir en cualquier dirección.

Ella dijo que tenía esperanzas de que Zimmerman fuera procesado.

“Espero que Martin reciba justicia”, dijo ella.

Emelie Larsson y Mattias Mãchs no han estado en ninguna de las manifestaciones referentes al caso.

Los dos transeúntes se encontraron con la protesta mientras se dirigían al Teatro Apollo para la ‘Amateur Night’, y se detuvieron para observar.

“Leímos acerca de ello en los periódicos en casa”, dijo Mãchs.

El y Larsson, son estudiantes de universidad visitando desde Suecia por el verano, simpatizan con Martin, aunque dijeron que desconocían los detalles.

Sin embargo, el caso si destacó algo que ellos habían notado antes acerca de los Estados Unidos: las altas cifras de violencia y encarcelamiento.

Según el Centro Internacional de Estudios de la Prisión, en el 2001 en Suecia, de cada 100,000 personas, 79 vivían en prisiones. Durante ese mismo año, de cada 100,000, 743 personas en los Estados Unidos vivían en prisión.

“Es una locura”, dijo Larsson.