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500K harassment settlement for bar workers: AG James
Acuerdo de $500 mil dólares por acoso a trabajadores de bares: fiscal general James

500K harassment settlement for bar workers: AG James

By Gregg McQueen


High costs for a low bar.

“We’re here today to hold accountable those who perpetuate toxic and dangerous environments,” said AG Letitia James (left).

A Manhattan bar has been ordered to pay $500,000 to current and former employees as part of a settlement with the New York Attorney General’s Office following an investigation of sexual harassment.

Attorney General Letitia James announced on Wednesday that bar Sweet and Vicious, located on Spring Street in Lower Manhattan, maintained a “hostile and discriminatory workplace” where employees experienced sex discrimination, sexual and gender-based harassment, race and national origin discrimination, and wage theft.

“Every single person in New York deserves to work in a safe place free of harassment and discrimination. We’re here today to expose and hold accountable those who perpetuate toxic and dangerous environments,” James said at a press conference at her Manhattan office.

According to James, Sweet and Vicious employees were routinely subjected to inappropriate comments regarding their race, sexuality, bodies, and appearances, and suffered unwelcomed sexual advances from managers and customers.

For years, the bar’s female employees were subjected to sexual harassment by male employees, the investigation found. Bar owner Hakan Karamahmutoglu frequently engaged in harassment himself, James said.

“He routinely insulted female employees, calling them ‘bitches’ and ‘cows’,” James said, “scrutinizing their appearance, commenting on their bodies and clothing.”

The settlement agreement comes after a 16-month investigation into allegations against Karamahmutoglu and Sweet and Vicious. James said that documents, records, and interviews with current and former employees revealed a pervasive culture of discrimination and repeated pattern of harassment.

Many employees also cited race and national origin discrimination, including Karamahmutoglu calling Black employees “gangsters,” and referring to a Puerto Rican manager as a “terrorist,” and “Puerto Rican trash,” James explained.

In addition, the investigation uncovered that employees were not always compensated with overtime pay despite working more than 40 hours a week, while one employee spent approximately 30 hours completing personal work for the owner but never received compensation. Multiple employees also reported instances of tip theft when customers would leave tips on credit cards, the Attorney General’s office said.

The $500,000 settlement will be divided among 16 employees who reported the harassment to James’ office.

In addition to the cash settlement, the bar is required to revise anti-discrimination and harassment training materials and display notices of anti-discrimination and rights for employees. Sweet and Vicious will also be subject to periodic monitoring and oversight, including the submission of reports to the Attorney General.

The office found that Sweet and Vicious maintained a “hostile and discriminatory workplace.”

“Like so many other industries, workers in the hospitality industry have been forced to weather a pervasive culture of sexual harassment and discrimination that has gone unreported and unaddressed,” James remarked.

“Unfortunately, harassment and unfair treatment is very common within this field. Service industry employees are treated like second-class citizens. There’s often an imbalance of power that leads to systems which enable abuse,” said Katy Guest. “However, this case is a success story that I hope will continue to inspire others to recognize their self-worth and the power of fighting for what’s right.”

James encouraged other Sweet and Vicious workers who witnessed or experienced harassment to reach out to her office at Civil.Rights@ag.ny.gov.

“Let this be a reminder to all who still think that they can harass and abuse workers without retribution that no one is above the law,” she said. “We will not tolerate discrimination or harassment or wage theft or any other form of discrimination at the workplace.

Acuerdo de $500 mil dólares por acoso a trabajadores de bares: fiscal general James

Por Gregg McQueen


“Estamos aquí hoy para responsabilizar a quienes perpetúan entornos tóxicos y peligrosos”, dijo la fiscal general Letitia James (izquierda).

Altos costos para un bar de poca monta.

Un bar de Manhattan ha sido condenado a pagar $500 mildólares a sus empleados actuales y antiguos como parte de un acuerdo con la Fiscalía General de Nueva York tras una investigación por acoso sexual.

La fiscal general, Letitia James, anunció el miércoles que el bar Sweet and Vicious, situado en la calle Spring del Bajo Manhattan, mantenía un “lugar de trabajo hostil y discriminatorio” en el que los empleados sufrían acoso sexual, discriminación por raza, por razón de sexo y de género, pot origen nacional y robo de salario.

“Todas las personas de Nueva York merecen trabajar en un lugar seguro y libre de acoso y discriminación. Estamos aquí hoy para denunciar y responsabilizar a quienes perpetúan entornos tóxicos y peligrosos”, dijo James en una conferencia de prensa en su oficina de Manhattan.

Según James, las empleadas de Sweet and Vicious eran sometidas habitualmente a comentarios inapropiados sobre su raza, sexualidad, cuerpo y apariencia, y sufrían insinuaciones sexuales inoportunas por parte de gerentes y clientes.

Durante años, las empleadas del bar fueron objeto de acoso sexual por parte de los empleados masculinos, según la investigación. El propietario del bar, Hakan Karamahmutoglu, frecuentemente cometía acoso él mismo, dijo James.

“Insultaba rutinariamente a las empleadas, llamándolas perras vacas“, dijo James, “escudriñando su apariencia, comentando sus cuerpos y su ropa”.

El acuerdo de conciliación se produce tras una investigación de 16 meses sobre las acusaciones contra Karamahmutoglu y Sweet and Vicious. James dijo que los documentos, registros y entrevistas con los empleados actuales y antiguos revelaron una cultura generalizada de discriminación y un patrón repetido de acoso.

La oficina descubrió que Sweet and Vicious mantenía un “lugar de trabajo hostil y discriminatorio”.

Muchos empleados también citaron casos de discriminación por raza y origen nacional, como el hecho de que Karamahmutoglu llamara “gángsteres” a los empleados negros y se refiriera a un gerente puertorriqueño como “terrorista” y “basura puertorriqueña”, explicó James.

Además, la investigación descubrió que los empleados no siempre eran compensados con el pago de horas extras a pesar de trabajar más de 40 horas a la semana, mientras que un empleado pasó aproximadamente 30 horas completando trabajos personales para el propietario pero nunca recibió compensación. Varios empleados también informaron de casos de robo de propinas cuando los clientes las dejaban en las tarjetas de crédito, dijo la oficina de la fiscal general.

El acuerdo de $500 mil dólares se dividirá entre los 16 empleados que denunciaron el acoso a la oficina de James.

Además del acuerdo en efectivo, el bar está obligado a revisar los materiales de formación contra la discriminación y el acoso y a exhibir avisos de antidiscriminación y derechos para los empleados. Sweet and Vicious también será objeto de un seguimiento y una supervisión periódicos, incluida la presentación de informes a la fiscal general.

“Al igual que muchos otros campos, los trabajadores del sector de la hostelería se han visto obligados a soportar una cultura generalizada de acoso sexual y discriminación que no es denunciada ni abordada”, señaló James.

“Por desgracia, el acoso y el trato injusto son muy comunes en este entorno. Los empleados del sector de servicios son tratados como ciudadanos de segunda clase. A menudo existe un desequilibrio de poder que da lugar a sistemas que permiten los abusos”, dijo Katy Guest. “Sin embargo, este caso es una historia de éxito que espero que siga inspirando a otros a reconocer su autoestima y el poder de luchar por lo que es correcto”.

James animó a otros trabajadores de Sweet and Vicious que hayan sido testigos o hayan sufrido acoso a que se pongan en contacto con su oficina en Civil.Rights@ag.ny.gov.

“Que esto sirva de recordatorio a todos los que siguen pensando que pueden acosar y abusar de los trabajadores sin represalias, porque nadie está por encima de la ley”, dijo. “No toleraremos la discriminación ni el acoso ni el robo de salarios ni ninguna otra forma de discriminación en el lugar de trabajo.

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