Waging War for Peace
Guerrilleras por la Paz

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Waging War for Peace

Story and photos by Luis Puntiel

“This should be important for everybody,” said Jim Martin, here with Yesenia Vásquez.

“This should be important for everybody,” said Jim Martin, here with Yesenia Vásquez.

Emily Quinn is in charge of caring for the dresses.

Throughout the year, she collects and cleans them, and carefully stores one away.

In September, she takes them out, sifting through the various elegant white column sheaths and tulle ball gowns. Many boast intricate beading and elegant sashes.

But this is no celebration.

Instead, the occasion serves as a somber reminder of a wedding that did not take place.

The wedding dresses are brought out and distributed to marchers who wear them on an inter-borough march that is intended to raise awareness on domestic violence.

The attire is deliberately chosen, as the walk commemorates Gladys Ricart, who was murdered by an ex-boyfriend on the day she was to wed her fiancée, with whom she intended to start a new life.

This past Mon., Sept. 26th marked the sixteenth year The Gladys Ricart and Victims of Domestic Violence Memorial Walk, known as The Brides’ March, has been held.

The march has been held for the past 16 years.

The march has been held for the past 16 years.

The marchers – women and men – gathered in the early morning at the Christ Church on 174th Street in Washington Heights and together celebrated an invocation ceremony. Speakers included First Lady Chirlane McCray and Northern Manhattan Improvement Coalition’s Executive Director María Lizardo. Then, they processed, a sea of frothy white snaking its way south onto Broadway and marching to the steps of the Bronx Courthouse on the Grand Concourse. After a lunch break, the group returned to Northern Manhattan to the Julia de Burgos Latino Cultural Center.

A moment of silence.

A moment of silence.

Every step of the way, the marchers waved banners and signs. They chanted and sang. They distributed flyers and information on local hotlines and services for anyone seeking assistance.

There were some a few curious stares from passersby, while others let out shouts of support.

“I have friends who I know have or are going through this,” said marcher Yesenia Vásquez.

Allison Jones’ daughter, 21 now, was only ten years old when she witnessed her mother being abused. Now free from the relationship, Jones says it is a commitment to young girls like her daughter that compels her to keep marching.

“I need to bring awareness to younger women who have been in the situation I have been in, who don’t know a way out,” she said.

She said government also needed to be held accountable, and that the event helped draw attention to the need for greater resources to help create safe spaces for families.

It has not been an easy path, said Jones. She and her daughter both still attend therapy sessions. “[It] goes to show how long it can affect you.”

“I need to bring awareness to younger women,” said survivor Allison Jones.

“I need to bring awareness to younger women,” said survivor Allison Jones.

Diana Ayala, Deputy Chief of Staff at the New York City Council, said there should be zero tolerance for abuse.

“Domestic violence has no place in our homes, in our families, or in our lives,” said Ayala.

“These are issues that have to deal with our families,” added Gabriel Hernández, Special Assistant to Assemblymember Robert Rodríguez. “These are our lives, these are the things that we go through every day.”

Late in the afternoon, survivors and supporters held a moment of silence at the cultural center.

Not all the marchers were women. Among those marching were State Senator Adriano Espaillat, Borough President Rubén Díaz, City Councilmember Ydanis Rodríguez – and Jim Martin.

“This should be important for everybody,” asserted Martin. “Personally, I have a daughter, I have a mother. Every woman – and every person for that matter – should be respected.”

He said the dramatic nature of the event – and its interactive immediacy with residents – was important.

“When you’re walking for miles, when you see the faces of the people who see an excess of 100 women in bridal gowns coming at them chanting, [people] definitely stop for a second and notice and take postcards and information.”

And he noted, “Some joined; some people who didn’t start with us, finished with us.”

For more information, please visit www.BridesMarch.com.

Guerrilleras por la Paz

Historia y fotos por Luis Puntiel

Emily Quinn está a cargo del cuidado de los vestidos.

A lo largo del año los recolecta, los limpia y los almacena cuidadosamente.

Emily Quinn cares for the dresses.

Emily Quinn cuida los vestidos.

En septiembre, los saca y examina las diversas envolturas de elegantes columnas blancas y vestidos de fiesta de tul. Muchos presumen un complejo bordado y cintas elegantes.

Pero esta no es una celebración.

En cambio, la ocasión sirve como un recordatorio sombrío de una boda que no ocurrió.

Los vestidos de novia son llevados y distribuidos a manifestantes que los usan en una marcha inter-condado que busca sensibilizar sobre la violencia doméstica.

El traje se elige deliberadamente, ya que la caminata conmemora a Gladys Ricart, asesinada por un ex-novio el día en que iba a casarse su novio, con el que pretendía iniciar una nueva vida.

El pasado lunes 26 de septiembre, marcó el decimosexto año que se realiza la caminata conmemorativa Gladys Ricart y víctimas de violencia doméstica, conocida como la Marcha de las Novias.

Los manifestantes -mujeres y hombres- se reunieron en la madrugada en la Iglesia de Cristo en la calle 174, en Washington Heights, y juntos celebraron una ceremonia de invocación. Entre los oradores estuvo la primera dama Chirlane McCray y la directora ejecutiva de la Coalición del Mejoramiento del Norte de Manhattan, María Lizardo. Después, un mar de color blanco espumoso serpenteó su camino hacia el sur, por Broadway, y marchó a las escalinatas de la Corte del Bronx en Grand Concourse. Después de una pausa para el almuerzo, el grupo regresó al Norte de Manhattan, hacia el Centro Cultural Latino Julia de Burgos.

A cada paso del camino los manifestantes agitaron banderas y carteles, gritaron y cantaron. También distribuyeron volantes e información sobre líneas directas y servicios locales para cualquier persona que necesite ayuda.

“Domestic violence has no place in our homes,” said Diana Ayala.

“La violencia doméstica no tiene cabida en nuestros hogares”, dijo Diana Ayala.

Hubo algunas pocas miradas curiosas de los transeúntes, mientras que otros dejaron escapar gritos de apoyo.

“Tengo amigos que sé que han pasado, o están pasando, por esto”, dijo la manifestante Yesenia Vásquez.

La hija de Allison Jones tenía tan solo diez años de edad cuando atestiguó el abuso hacia su madre. Ahora libre de la relación, Jones dice que es su compromiso con chicas jóvenes como su hija lo que la obliga a seguir marchando.

“Necesito crear conciencia entre las mujeres más jóvenes que han estado en la misma situación que estuve, que no conocen una salida”, dijo.

Comentó también que el gobierno necesita rendir cuentas, y que el evento ayudó a llamar la atención sobre la necesidad de mayores recursos para ayudar a crear espacios seguros para las familias.

No ha sido un camino fácil, dijo Jones. Ella y su hija, quien ahora tiene 21 años, siguen asistiendo a sesiones de terapia. “[Esto] sirve para demostrar cuánto tiempo puede afectarte”.

Diana Ayala, subjefe de personal en el Concejo de la Ciudad de Nueva York, dijo que debería haber tolerancia cero para el abuso.

“La violencia doméstica no tiene lugar en nuestros hogares, ni en nuestras familias ni en nuestras vidas”, señaló.

One of the resources highlighted.

Uno de los recursos resaltados.

“Estos son temas que tienen que afrontar nuestras familias”, agregó Gabriel Hernández, asistente especial del asambleísta Robert Rodríguez. “Estas son nuestras vidas, son las cosas por las que pasamos todos los días”.

A última hora de la tarde, sobrevivientes y seguidores guardaron un minuto de silencio en el centro cultural.

No todos los manifestantes eran mujeres. Entre los que marcharon estuvieron el senador estatal Adriano Espaillat, el presidente del condado Rubén Díaz, el concejal Ydanis Rodríguez, y Jim Martin.

“Esto debería ser importante para todos”, afirmó Martin. “En lo personal, tengo una hija, una madre. Todas las mujeres -y cada persona para el caso- deben ser respetadas”.

Dijo que el carácter dramático del evento -y su inmediatez interactiva con los residentes- era importante.

“Cuando estás caminando por millas, cuando ves las caras de las personas que ven un exceso de 100 mujeres en trajes de novia que se acercan cantando, [las personas] sin duda, se detienen por un segundo, observan y toman tarjetas postales e información”.

Y destacó: “algunos se unieron; algunas personas que no comenzaron con nosotros, terminaron con nosotros”.

Para obtener más información, por favor visite www.BridesMarch.com.