The Boricua and the Braveheart
Boricua y Corazón Valiente

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The Boricua and the Braveheart

A Puerto Rican Takes Note of the Scottish Referendum

Zoilo Torres

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Zoilo Torres

Though it’s disappointing that the Scottish independence yes vote lost by 10% in the recent referendum, the mechanisms through which such results emerged are not unfamiliar to most Puerto Rican political activists.

The 45% of the popular vote that the Scottish National Party garnered for national independence makes it a force with which the British will have to contend as the Scots demand expanded freedoms.

The Scots taught us that a clear and viable message, intense organizing, and a keen understanding of community are grounds on which the future can be built.

Since the U.S. military invasion in 1898, the Puerto Rican voters on the island have partaken in at least four status referendums purportedly to advise the U.S. Congress and President on the island’s preferred political relation to the United States. Other referendums that occurred revolved around constitutional and financial issues.

All political status referendums however, have been marred by historical circumstances: voter boycotts, unclear language, and confusing processes.

The first status referendum in 1967 came on the heels of a decade of political violence. This reality has rendered dubious outcomes that thwarted rather than assisted the free expression of self-determination.

sign2-WEBOne novel aspect of the Scottish referendum was the simplicity of the question put to the voters: “Should Scotland be an independent country?”

Yes or No.

Such simplicity is unheard of in past Puerto Rico referendums particularly the last one in November of 2012. A one-part question was followed by a two-part question, the latter being boycotted by over 400,000 voters.

Here I think is where the difference in the conduct of Scottish vs. Puerto Rican referendums begins to fade.

The use of fear and self-doubt as political tools by Britain and its allies on Scottish voters are tactics Puerto Ricans have also been subjected to. Fear of the loss of jobs, financial security, and public services would most certainly weigh heavily on workers looking for an alternative to an already messed up situation elites have created. Unless you are a political activist seeking social change, why would you not want to find consolation in the security of the status quo?

PR Flag(web)This is of particular interest to me and many other Puerto Ricans like me born and raised in New York City after the Puerto Rican Diaspora of the mid-1940’s, Puerto Ricans who still visit family in Puerto Rico and may someday want to live there. That massive migration, not dissimilar to the latest population shift, can in many ways be connected to U.S. colonialist policies. These policies affect the island’s economic development, shipping rights, and international trade.

If we can’t attain independence because of historical circumstances then we should look to expanding our power over our immediate conditions, like the Scots have managed to do.

I have no doubt that some Puerto Ricans, like the rest of the world, are closely monitoring events in Scotland.

We should.

It may bear lessons for our own decolonization.

Zoilo Torres is a life-long community, labor, and political organizer and former president of the National Congress for Puerto Rican Rights.

Boricua y Corazón Valiente

Un puertorriqueño toma nota del referéndum escocés

Zoilo Torres

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Zoilo Torres

Aunque es decepcionante que la votación por la independencia de Escocia perdiera por un 10% en el reciente referéndum, los mecanismos mediante los cuales dichos resultados surgieron no son desconocidos para la mayoría de los activistas políticos puertorriqueños.

El 45% de los votos que el Partido Nacional Escocés obtuvo a favor de la independencia nacional, lo hace una fuerza con la que los británicos tendrán que lidiar mientras los escoceses reclaman libertades ampliadas.

Los escoceses nos enseñaron que un mensaje claro y viable, una intensa organización y un profundo conocimiento de la comunidad, son pilares sobre los cuales se puede construir el futuro.

Desde la invasión militar de Estados Unidos en 1898, los votantes puertorriqueños de la isla han participado en al menos cuatro referéndums de estatus, supuestamente para asesorar al Congreso de los Estados Unidos y al presidente sobre la relación política que prefieren que la isla tenga con los Estados Unidos. Otros referéndums giraron en torno a cuestiones constitucionales y financieras.

Sin embargo, todos los referéndums de estatus político se han arruinado por circunstancias históricas: el boicot de los votantes, un lenguaje poco claro y procesos confusos.

El primer referéndum sobre estatus, en 1967, se produjo inmediatamente después de una década de violencia política. Esta realidad hizo que los dudosos resultados frustraran, más que ayudar, la libre expresión de la autodeterminación.

sign2-WEBUn aspecto novedoso del referéndum escocés fue la simplicidad de la pregunta formulada a los votantes: “¿Debería Escocia ser un país independiente?”.

Sí o no.

Esa sencillez es algo inaudito en los últimos referéndums de Puerto Rico, especialmente en el de noviembre de 2012. Una pregunta fue seguida de una pregunta de dos partes, siendo esta última boicoteada por más de 400,000 votantes.

Aquí creo que es donde comienza a desvanecerse la diferencia en el manejo entre los referéndums escoceses y los de Puerto Rico.

El uso del miedo y la duda como herramientas políticas de Gran Bretaña y sus aliados en los votantes escoceses son tácticas a las que los puertorriqueños también han sido sometidos. El miedo a perder puestos de trabajo, seguridad financiera y servicios públicos sin duda pesa mucho en los trabajadores que buscan una alternativa a la ya desordenada situación que las élites han creado. A menos que usted sea un activista político que busca el cambio social, ¿por qué no quiere encontrar consuelo en la seguridad del status quo?

PR Flag(web)Esto es de particular interés para mí y para muchos otros puertorriqueños como yo, nacidos y criados en la ciudad de Nueva York después de la diáspora puertorriqueña de mediados de 1940, esos puertorriqueños que todavía visitan a la familia en Puerto Rico y que tal vez esperan algún día vivir ahí. Esa migración masiva, no muy diferente al último cambio en la población, puede, en muchos sentidos, estar conectada a las políticas colonialistas estadounidenses. Estas políticas afectan el desarrollo económico de la isla, los derechos de envío y el comercio internacional.

Si no podemos alcanzar la independencia debido a circunstancias históricas, entonces debemos buscar expandir nuestro poder sobre nuestras condiciones inmediatas, al igual que los escoceses han logrado hacer.

No tengo ninguna duda de que algunos puertorriqueños, como el resto del mundo, están siguiendo de cerca los acontecimientos en Escocia.

Deberíamos hacerlo.

Podría implicar algunas lecciones para nuestra propia descolonización.

Zoilo Torres es un organizador político y representante de campo de 32BJ SEIU. Anteriormente fue director de organización y defensa del Comité Quinta Avenida para el Desarrollo Comunitario, y director de campañas de salud pública del Departamento de Salud de Nueva York.