Promises to Keep
Promesas para cumplir

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Promises to Keep

DirDiaLogoBy choosing to delay executive action on immigration until after the November elections, President Obama has once again broken his promise to the Latino community.

In 2008 and 2012, President Obama rode into office in large part thanks to the historic support he enjoyed from the Latino community. A great deal of the Latino enthusiasm for Obama came from his progressive positions on immigration and his repeated assurances that his administration would protect our immigrants and deliver on the promise of just reform.

In short, Obama represented the antithesis of Republican presidential candidates and their Grand Old Party, a party which has allowed anti-immigrant elements within their base to define their national policy and politics.

While it is clear that our nation’s Republican leadership has worked to undermine immigration reform at every turn over the past six years, there is also a terrible reality that President Obama has presided over the largest deportation operation in our nation’s history. More than 2 million people have been deported under his administration, with 97% of those deported being Latino. It is a sad legacy that demands accounting and, some would argue, atonement on the part of the President. When the leadership within the House of Representatives chose not to take up the Senate-approved immigration bill, and effectively end any prospects for legislative reform in 2014, President Obama seized the moment to say he would use his executive powers to address some of the injustices of our broken immigration system. He said he would do so by the end of summer – until he didn’t!

José Calderón

José Calderón

Last week, the President said that taking action now is not politically convenient as it would be used by Republicans to undermine the electability of some Senate Democrats. This cold political calculus might seem insignificant to some, but it means everything to the fathers, mothers, sons and daughters who will be separated in the coming weeks. Between now and November, tens of thousands of individuals – some of whom have been in this country for decades – will be taken from their homes, communities and families.

“No Senate seat is worth that. None!”

That is what the Co-Chair of the Congressional Progressive Caucus, Representative Raul Grijalva, said in response to the President’s political reasoning for delaying executive action. We could not agree more!

As disheartened as we are by the state of our national politics, we obviously are not giving up. If the President feels that a delay in executive action is politically expedient, then we must make it clear that so is the immediate cessation of deportations. Now is the time to redouble our efforts to organize and mobilize our community for civic engagement.

At a minimum, we must ensure that promises made are promises kept.

José Calderón is the Executive Director of the Hispanic Federation, the national Latino non-profit membership organization founded in 1990. He currently serves as Co-Chair of the Immigration Committee of the National Hispanic Leadership Agenda (NHLA), a coalition of the leading Latino organizations in the nation, and on the advisory committee for The Aspen Institute’s Roundtable on Community Change.

Promesas para cumplir

DirDiaLogoAl elegir retrasar la acción ejecutiva en materia de inmigración hasta después de las elecciones de noviembre, el presidente Obama ha roto una vez más su promesa a la comunidad latina.

En 2008 y 2012, el presidente Obama llegó al puesto en gran parte gracias al apoyo histórico que disfrutó de la comunidad latina. Una gran parte del entusiasmo latino por Obama brotó de sus posiciones progresistas en materia de inmigración y sus repetidas garantías de que su gobierno protegería a nuestros inmigrantes y cumpliría con la promesa de una reforma justa.

En resumen, Obama representa la antítesis de los candidatos republicanos a la presidencia y su antiguo Gran Partido, uno que ha permitido a los elementos anti-inmigrantes de su base definir sus políticas y la política nacional. Si bien es claro que el liderazgo republicano de nuestra nación ha trabajado para minar la reforma migratoria en todo momento durante los últimos seis años, también hay una terrible realidad de que el presidente Obama ha presidido el operativo de deportación más grande en la historia de nuestra nación. Más de 2 millones de personas han sido deportadas bajo su administración, con un 97% de los deportados siendo latinos. Es un triste legado que exige explicación y, algunos dirían, reparación, por parte del Presidente. Cuando el liderazgo en la Cámara de Representantes eligió no tomar el proyecto de ley de inmigración aprobado por el Senado y efectivamente poner fin a las perspectivas de una reforma legislativa en 2014, el presidente Obama aprovechó el momento para decir que usaría sus poderes ejecutivos para hacer frente a algunas de las injusticias de nuestro inservible sistema de inmigración. Dijo que lo haría a finales del verano, hasta que no lo hizo.

Jose Calderon

José Calderón

La semana pasada el presidente dijo que tomar acción ahora no es políticamente conveniente, ya que esto sería utilizado por los republicanos para minar la elegibilidad de algunos senadores demócratas. Este frío cálculo político puede parecer insignificante para algunos, pero significa todo para los padres, madres, hijos e hijas que serán separados en las próximas semanas. Entre ahora y noviembre, decenas de miles de personas -algunas de las cuales han estado en este país desde hace décadas- serán sacadas de sus hogares, sus comunidades y sus familias.

“Ningún escaño en el senado vale eso. ¡Ninguno!”.

Eso es lo que el copresidente del Caucus Progresista del Congreso, el representante Raúl Grijalva, dijo en respuesta a la razón política del Presidente para demorar la acción ejecutiva. ¡No podríamos estar más de acuerdo! Tan desanimados como estamos por el estado de nuestra política nacional, es evidente que no renunciaremos. Si el Presidente considera que una demora en la acción ejecutiva es políticamente conveniente, entonces tenemos que dejar claro que también lo es el cese inmediato de las deportaciones. Es el momento de redoblar nuestros esfuerzos para organizar y movilizar a nuestra comunidad por el compromiso cívico.

Como mínimo, debemos asegurarnos de que las promesas hechas sean promesas cumplidas.

José Calderón es el director ejecutivo de la Federación Hispana, la organización nacional latina de membresía no lucrativa fundada en 1990. Actualmente se desempeña como copresidente del Comité de Inmigración de la Agenda Nacional de Liderazgo Hispano (NHLA por sus siglas en inglés), una coalición de las organizaciones latinas líderes en la nación, y en el comité asesor para la Mesa Redonda del Instituto Aspen sobre el Cambio Comunitario.