¡Presente!

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¡Presente!

By Roberto Ramírez

I am marching in the Puerto Rican Day Parade because I am proud to be Puerto Rican.

I am marching because my life, and that of my family in New York State, has been made possible by the many Puerto Ricans who came before me. Because Puerto Ricans arrived in this city, without much to their name, except a very rich culture, heritage, and a clear sense of who they were and an obsession with making life better for their families and for this city.

In my DNA has been engrained their struggle as they migrated to and persevered in a city, which most often was unwelcoming and unforgiving of their inability to speak English, and of their unwillingness to forego their culture, their language and their sense of self.

I am marching because on that glorious Sunday we will honor Puerto Ricans’ contributions – that of many Boricuas who have paid a price to establish our rightful place in this city.

Roberto Ramírez.

Roberto Ramírez.

I am marching because this parade, through its work, will award much-needed scholarships to a new generation of leaders, who should – and will – someday ask, “And what did you do in 2017 when some chose to turn their backs on the Parade?”

I am marching because there is a man who sacrificed his freedom for what he believed in, and refused to kneel for those beliefs. A man who believed that Puerto Rico’s political status is as deserving of resolution as that of any other people in this world.

I am marching because Oscar López Rivera had the temerity to act on his convictions, and paid the price for those beliefs with more than 35 years in jail.

I am marching because I believe in the law – the same law that requires that people who act on their political beliefs be willing to pay the price that society demands for those acts. And Oscar López Rivera paid the price demanded of him with the time he spent in jail.

I am marching because Oscar López Rivera, who was offered executive clemency by then-President Bill Clinton and whose sentence was commuted by former President Barack Obama, is a free man today.

The parade will mark its sixth decade.

The parade will mark its sixth decade.

I am marching because the leadership of the Puerto Rican Day Parade was right to determine as an independent organization who they would honor on this day.

And, I refuse to let anyone – any corporation, any newspaper editorial board, or any political leader – choose for me who I should consider worthy of recognition.

The author served as Bronx County Democratic Leader.

The author served as Bronx County Democratic Leader.

I suspect that no other group in this city would tolerate any such infringement on their right to honor their own. And if anyone tried, I believe they would never forget such an affront.

Perhaps the central theme for next year’s Puerto Rican Day Parade ought to be a national call to the United State Congress and Senate to have the courage, after 119 years of the island’s political limbo, to finally confront the political realities of Puerto Rico. It will be interesting to see how many will then also choose to walk away from such a call to action.

I am marching because what is at stake is whether we as a community have reached a level of maturity and leadership to stand up for ourselves.

I, for one, choose to say “¡Presente!”

See you on Fifth Avenue on June 11th.

Roberto Ramírez, Esq. is a publisher of The Manhattan Times and The Bronx Free Press.

¡Presente!

Por Roberto Ramírez

Marcharé en el Desfile del Día de Puerto Rico porque estoy orgulloso de ser puertorriqueño.

Marcharé porque mi vida, y la de mi familia en el estado de Nueva York, ha sido posible gracias a los muchos puertorriqueños que me precedieron. Porque los puertorriqueños llegaron a esta ciudad sin mucho, a excepción de una cultura y herencia muy ricas, y un claro sentido de quiénes eran y una obsesión por tener una vida mejor para sus familias y para esta ciudad.

En mi ADN se inculcó su lucha a medida que emigraron y perseveraron en una ciudad, la cual, con frecuencia, fue poco acogedora e implacable con su incapacidad de hablar inglés, y de su renuencia a abandonar su cultura, su lenguaje y su sentido del yo.

Marcharé porque en ese glorioso domingo honraremos las contribuciones de los puertorriqueños, la de muchos boricuas que han pagado un precio por crear nuestro legítimo lugar en esta ciudad.

Roberto Ramírez.

Roberto Ramírez.

Marcharé porque este desfile, a través de su trabajo, otorgará becas muy necesarias a una nueva generación de líderes, que deberían -y lo harán- preguntar algún día: “¿Y qué hiciste en 2017 cuando algunos decidieron dar la espalda al desfile?”.

Marcharé porque hay un hombre que sacrificó su libertad por aquello en lo que creía y se negó a arrodillarse por esas creencias. Un hombre que creía que el estatus político de Puerto Rico es tan merecedor de resolución como el de cualquier otra gente en este mundo.

Marcharé porque Oscar López Rivera tuvo la temeridad de actuar de acuerdo con sus convicciones y pagó el precio de esas creencias con más de 35 años de cárcel.

Marcharé porque creo en la ley, la misma ley que requiere que la gente que actúa sobre bajo sus creencias políticas, esté dispuesta a pagar el precio que la sociedad exige por esos actos. Y Oscar López Rivera pagó el precio que se le exigió con el tiempo que pasó en la cárcel.

Marcharé porque Oscar López Rivera, a quien el entonces presidente Bill Clinton le ofreció clemencia ejecutiva y cuya condena fue conmutada por el ex presidente Barack Obama, hoy es un hombre libre.

The parade will mark its sixth decade.

El desfile marca su sexta década.

Marcharé porque el liderazgo del Desfile del Día de Puerto Rico tuvo razón al determinar, como organización independiente, a quién honraría en este día.

Y, me niego a permitir que cualquier persona -cualquier corporación, cualquier comité editorial de un periódico o cualquier líder político- elija por mí a quién debo considerar digno de reconocimiento.

Sospecho que ningún otro grupo en esta ciudad toleraría tal violación a su derecho a honrar a los suyos. Y si alguien lo intentara, creo que nunca olvidarían tal afrenta.

The author served as Bronx County Democratic Leader.

El autor sirvió como líder demócrata del condado de Bronx.

Tal vez el tema central para el Desfile del Día de Puerto Rico del próximo año debería ser un llamado nacional al Congreso de los Estados Unidos y al Senado para que tengan el valor, después de 119 años de limbo político de la isla, de enfrentar finalmente las realidades políticas de Puerto Rico. Será interesante ver cuántos también elegirán alejarse de tal llamado a la acción.

Marcharé porque lo que está en juego es si nosotros como comunidad hemos alcanzado un nivel de madurez y liderazgo para defendernos.

Yo, por mi parte, elijo decir: “¡Presente!”.

Nos vemos en la Quinta Avenida el 11 de junio.

Roberto Ramírez es editor de The Manhattan Times y The Bronx Free Press.