Jamie and Conor
Jamie y Conor

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Jamie and Conor

By Carolina Pichardo

If there’s one lesson above all in parenting, it might be that you have to open yourself – and your heart – to experiences which you never thought possible. Those moments can range from the heartbreaking to the magnificent, and sometimes both at once. 

This is what Jamie and Conor are learning, although they aren’t quite parents—yet.

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“Family is so important to us,” says Jamie.

Jamie and Conor’s love story started while they were both college students in New England. They quickly realized how important family was to them both, and they began planning a life full of all the events that a happily-ever-after entails. Jamie went on to fulfill her career goals of becoming a school psychologist and professor, and Conor focused on his work as a film editor. It should’ve been easy enough, they thought, for their life plans to proceed smoothly.

After all, they both came from large, close-knit families with many nieces and nephews.

But the universe had a slightly different road mapped out.

After not being able to get pregnant the “regular” way or with in vitro fertilization (IVF), they realized adding another member to their family would require something out of the box.

Three rounds in

There were a lot of medical visits for this young couple. As they tell it, doctors just couldn’t figure out what was going on. After difficulties conceiving, they turned to IVF, which got them pregnant right away. “We were excited,” recalled Jamie. “But after a few weeks, they noticed the hormones weren’t going up.” They decided to wait things through, and soon enough, things seemed to be getting better, with their baby evidencing all signs of normal, on-target development. But, unfortunately, this only lasted a short while longer, and the heartbeat they had been so excited to hear could no longer be found.

This was the first painful loss.

“The second round [of IVF] made sense,” Jamie said of their choosing to try again, “because with the first round, we didn’t know what had gone wrong.” Even then, however, Jamie and Conor were already thinking of other options. Despite their due diligence, the second and third rounds brought the same results.

And there were still no clear answers from doctors.

“After the third round,” Jamie said, “we needed to do something different.”

A new natural

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The couple are preparing to adopt.

Even as Jamie and Conor were going through the medical treatments, the couple could not help but feel that it seemed, for them, an unnatural way to achieve their dreams. And as they underwent the IVF rounds, they explored the idea of forming a family through an open adoption.

It was after their third – and final – IVF round that they knew they would soon stop visiting the fertility doctors, and focus instead on building their family through adoption.

That, explained Jamie, felt much more natural to them.

It has now become their new vision for themselves as parents.

It has now been four years since they first stepped onto the path towards parenthood, and they have spent the better part of the past year completing the initial steps in an adoption journey. That has meant lots of paperwork, getting fingerprinted, and visiting with social workers.  But each step is exciting to them because they know it brings them closer to their future child.

“Family is so important to us, and there are rituals, traditions, and routines that we have with our family,” explained Jamie. “We wanted to give [our] children that same feeling.”

Though they know adoption comes with its own share of challenges, they feel they are ready.

“We feel positive,” she says.

There are concerns, of course.

“I do get nervous about a child’s identity development—and how [they’re] coming into adoption,” she added. “There [could be] a sad back story to any adoption.”

What also is unfolding for their family is something they find more liberating than trying to become parents behind the closed doors of a medical office. They are hopeful too that expectant mothers who may make adoption plans are given the support they need to make the best decisions. They say they want to be open about their struggles and will look to form a bond with an expectant mother who can do the same.

“The openness,” Jamie said, “feels clear and honest.”

Now, and the Future

They are committed to keeping things open and clear, and to offering their child the same honesty from the beginning.

“This is our goal, our hope,” says the expectant mother. “We want it to be a situation everyone is happy about.”

And each day brings them a little closer.

To learn more about Jamie and Conor’s story, visit their website at www.jamieandconoradopt.com.

Carolina Pichardo is the co-founder of Young Urban Moms (YUM), and a proud young mom to her beautiful, energetic daughter, Lyanna and little one Max. She’s been an editor and content producer for several publications, newsletters and websites, such as Working Mother Magazine, Grandparents.com, and Parents.com. She can be reached at info@youngurbanmoms.com.

Jamie y Conor

Por Carolina Pichardo

Si hay una lección superior en la paternidad, podría ser que tiene que abrirse -y su corazón- a las experiencias que nunca pensó possible. Esos momentos pueden ir desde lo desgarrador a lo magnífico, y a veces ambos al mismo tiempo.

Esto es lo que están aprendiendo Jamie y Conor, a pesar de que todavía no son exactamente padres.

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“La familia es muy importante para nosotros”, dice Jamie.

La historia de amor de Jamie y Conor comenzó mientras ambos eran estudiantes de la universidad de Nueva Inglaterra. Rápidamente se dieron cuenta de lo importante que la familia era para los dos, y comenzaron a planear una vida llena de todos los eventos que ser “felices para siempre” conlleva. Jamie continuó cumpliendo con sus objetivos de carrera de convertirse en psicóloga escolar y profesora, y Conor se concentró en su trabajo como editor de cine. Tenía que ser bastante fácil, pensaban, que sus planes de vida continuaran sin problemas.

Después de todo, ambos procedían de familias grandes y muy unidas, con muchas sobrinas y sobrinos.

Pero el universo tenía trazado un camino ligeramente diferente.

Después de no poder quedar embarazada de forma “regular” o con la fertilización in vitro (VIF por sus siglas en inglés), se dieron cuenta de que añadir otro miembro a su familia requeriría de algo poco convencional.

Tercera ronda

La joven pareja pasó por muchas consultas. Según relatan, los médicos no podían entender lo que estaba pasando. Tras las dificultades para concebir, recurrieron a la fecundación in vitro, que logró embarazarlos inmediatamente. “Estábamos emocionados”, recordó Jamie. “Pero después de unas semanas, se dieron cuenta de que las hormonas no aumentaban.” Decidieron esperar, y pronto, las cosas parecían estar mejorando, con su bebé evidenciando todos los signos de normalidad y desarrollándose adecuadamente. Pero, por desgracia, esto sólo duró poco más y los latidos del corazón que habían estado tan emocionado de escuchar ya no podían ser encontrados.

Esta fue la primera derrota dolorosa.

“La segunda ronda [de IVF] tenía sentido”, dijo Jamie de su elección de volver a intentarlo, “porque con la primera ronda, no sabíamos lo que había salido mal”. Incluso entonces, Jamie y Conor ya estaban pensando en otras opciones. A pesar de la debida diligencia, la segunda y tercera rondas trajeron los mismos resultados.

Y todavía no había respuestas claras de los médicos.

“Después de la tercera ronda”, dijo Jamie, “teníamos que hacer algo diferente”.

Una nueva lógica

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La pareja se prepara para adoptar.

A pesar de que Jamie y Conor estaban llevando a cabo los tratamientos médicos, la pareja no podía dejar de sentir lo que parecía para ellos, una manera artificial para lograr sus sueños. Y mientras se sometían a las rondas de IVF, exploraron la idea de formar una familia a través de una adopción abierta.

Fue después de su tercera -y última- ronda de IVF que supieron que pronto dejarían de visitar médicos especialistas en fertilidad y empezarían a concentrarse en construir una familia mediante la adopción.

Eso, explicó Jamie, se sintió mucho más natural.

Ahora se siguen esa nueva visión de sí mismos como padres.

Han pasado cuatro años desde que pisaron por primera vez el camino hacia la paternidad, y la mayor parte del último año estuvieron completando los pasos iniciales de un viaje de adopción. Eso ha significado mucho papeleo, visitas a los trabajadores sociales  y que les tomaran las huellas digitales. Pero cada paso es emocionante para ellos porque saben que los acerca a su futuro hijo.

“La familia es muy importante para nosotros, y hay rituales, tradiciones y rutinas que tenemos con nuestra familia”, explica Jamie. “Queríamos dar a [nuestros] hijos ese mismo sentimiento”.

A pesar de que saben que la adopción viene con su parte de problemas, sienten que están listos.

“Nos sentimos positivos”, dice ella.

Hay preocupaciones, por supuesto.

“Me pongo nerviosa sobre el desarrollo y la identidad de un niño, y de cómo quedó en adopción”, agregó. “Puede haber una historia triste detrás de cualquier adopción”.

Lo que se está desarrollando en su familia es algo que encuentran más liberador que tratar de convertirse en padres detrás de las puertas cerradas de un consultorio médico. Están esperanzados también de que las madres embarazadas que pudieran hacer planes de adopción, reciban el apoyo que necesitan para tomar las mejores decisiones. Dicen que quieren ser abiertos acerca de sus luchas y buscarán formar un vínculo con una mujer embarazada que pueda hacer lo mismo.

“La apertura”, dijo Jamie, “se siente clara y honesta”.

Ahora y el futuro

Se han comprometido a mantener las cosas abiertas y claras, y a ofrecer a sus hijos la misma honestidad desde el principio.

“Este es nuestro objetivo, nuestra esperanza”, dice la futura madre. “Queremos que sea una situación en la que todo el mundo esté feliz”.

Y cada día los acerca un poco más.

Para conocer más sobre la historia de Jamie y Conor, visite su sitio web en www.jamieandconoradopt.com.

Carolina Pichardo es cofundadora de Young Urban Moms y una orgullosa YUM de su bella y energética hija, Lyanna y el pequeño Max. Ha sido editora y productora de contenidos para varias publicaciones, boletines y sitios web, como la revista Working Mother, Grandparents.com y Parents.com. Puede contactarla en info@youngurbanmoms.com.