“I lost Franky”
“Perdí a Franky”

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“I lost Franky”

Story and photos by James Clark

IMG_7913-webRest in peace.

Over and over again – precisely 49 times – the phrase was uttered aloud in a somber memorial event held outside at the Bronx County Courthouse this past Wed., Jun. 15th.

In a sad ritual, the names of the victims who’d been slain at the Orlando Pulse nightclub massacre, many of whom were of Latino descent, were first read aloud. And then those gathered who gathered at the steps of the Courthouse replied, “Rest in peace.”

The pained echoes and the sadness etched on tear-stained faces belied the colorful signs, t-shirts and flags composed of bright rainbow bars carried by many.

Some banners read “We are Orlando”.

Among those who were mourned was Franky Jimmy De Jesus Velazquez. The 50-year-old victim had relatives in the Bronx, including his cousin Audrey De Jesus, who described him as warm and caring.

Waving the flag.

Waving the flag.

“He was loving, and his smile brightened up a room every time he entered,” said Audrey, who is also a member of the LGBTQ community.

On Wednesday, she was making plans to help the family gather and transport his remains from Orlando to Puerto Rico, where he will be laid to rest.

“I lost Franky,” she told the crowd, her voice choking. “My family lost Franky, and we can’t get him back.”

Organizers included Borough President Ruben Diaz Jr., Public Advocate Letitia James, and Councilmembers Ritchie Torres, Jimmy Vacca and Vanessa Gibson.

Diaz called for reflection and unity.

“The people of The Bronx stand united with the city of Orlando, the families and friends of the victims, and the LGBTQ community against hatred and bigotry,” said Diaz. “[The] attack has shocked a nation, and I offer my deepest condolences to those affected by this horrendous act of terrorism. We must remain united–as Bronxites, as New Yorkers, as Americans–against hatred and terror in all its forms.”

Remembering the lost.

Remembering the lost.

The elected officials also underscored the need for greater gun control legislation on the federal level.

“We want gun control,” shouted James, leading the crowd in a chant that soon grew deafening.

“A terrorist on the watch list should not be able to purchase a gun,” she added.

“We read out the names of every victim in the City Council,” said Councilmember Gibson, who is the Chair of Public Safety. “This is unacceptable in all forms.”‎

For Torres, it was personal.

As the borough’s first openly gay Councilmember, he said the news hit hard.

“I stand here, 28, Latino, puertorriqueño, and I can’t help but see myself in the Orlando victims,” said Torres.

He said that legislators needed to act decisively.

“Gun violence should not only be seen as an act of deranged man; it should be seen as a public policy choice,” said Torres.‎

Residents carried posters.

Residents carried posters.

His colleague Vacca, who recently revealed he too was gay, offered fiery remarks on individuals’ right to safety bieng imperiled by the gun lobby, and said it was absurd for civilians to claim a need to carry assault weapons.

“You don’t have to own military-style weapons,” said Vacca. “Gun owners want us to respect their rights to own a gun. I want to respect the right of people who just want to walk the streets safely.”

Beside the courthouse steps, pages with the photos and names of the victims had been laid upon a patch of green grass.  Attendees walked over to offer flowers and light candles in a collective ‎moment of silence. It was occasionally interrupted by sobs.

Audrey gazed upon the photo of her cousin, tears spiking anew.

She said Franky’s two roommates were among the injured, and urged all to remember that the hospitalized victims in recovery needed support as well.

“Their stories matter too,” she said. “They have to live with this pain the rest of their lives.”

And then she reflected on the new realities to come.

“To think Franky won’t be there at reunions, Christmas and other gatherings,” said Audrey, her voice shaking. “There will be an empty space that can never be filled again.”

“It’s not fair.”

“Perdí a Franky”

Historia y fotos por James Clark

"No es justo," dijo Audrey De Jesus.

“No es justo,” dijo Audrey De Jesus.

Descanse en paz.

Una y otra vez -exactamente 49 veces- la frase fue pronunciada en voz alta en un sombrío evento conmemorativo celebrado afuera de la Corte del Condado del Bronx el pasado miércoles 15 de junio.

En un triste ritual, los nombres de las víctimas asesinadas en la discoteca Pulse en Orlando, muchos de los cuales eran de origen latino, fueron leídos en voz alta y seguidos por un “Descanse en paz” emitido por los reunidos en las escalinatas de la corte.

Los ecos de dolor y la tristeza grabados en las caras llenas de lágrimas contradecían los letreros de colores, las camisetas y banderas compuestas por barras brillantes del arco iris que muchos llevaban.

Algunas pancartas decían “Somos Orlando”.

Entre las víctimas se encontraba Franky Jimmy De Jesus Velázquez. El hombre de 50 años de edad tenía parientes en el Bronx, incluyendo su prima Audrey DeJesus, quien lo describió como cálido y atento.

“Era cariñoso y su sonrisa iluminaba la habitación cuando entraba”, dijo Audrey, quien también es miembro de la comunidad LGBTQ.

El miércoles, ella estaba haciendo planes para ayudar a reunir a la familia y transportar sus restos de Orlando a Puerto Rico, donde será enterrado.

La bandera en alto.

La bandera en alto.

“Perdí a Franky”, dijo a la multitud con voz entrecortada. “Mi familia perdió a Franky y no podremos volver a verlo”.

Los organizadores incluyeron al presidente del condado, Rubén Díaz Jr.; a la defensora pública Letitia James, y a los concejales Ritchie Torres, Jimmy Vacca y Vanessa Gibson.

Díaz llamó a la reflexión y la unidad.

“El pueblo del Bronx permanece unido con la ciudad de Orlando, las familias y amigos de las víctimas, y la comunidad LGBTQ contra el odio y la intolerancia”, dijo. “[El] ataque ha conmocionado a una nación y ofrezco mis más profundas condolencias a los afectados por este horrendo acto de terrorismo. A medida que los motivos y el mensaje detrás del ataque terrorista en Orlando se vuelven más claros, debemos permanecer unidos, como gente del Bronx, como neoyorkinos y como estadounidenses, contra el odio y el terror en todas sus formas”.

Los funcionarios electos enfatizaron la necesidad de una legislación con un mayor control de armas a nivel federal.

“Queremos control de armas”, gritó James, llevando a la multitud en un canto que pronto creció ensordecedor.

“Un terrorista en la lista de vigilancia no debe poder adquirir un arma de fuego”, agregó.

Un homenaje a las victimas.

Un homenaje a las victimas.

“Leímos en voz alta los nombres de todas las víctimas en el ayuntamiento”, dijo el concejal Gibson, quien es el presidente del Comité de Seguridad Pública. “Esto es inaceptable en todas sus formas”.

Para Torres, es algo personal.

Como el primer concejal abiertamente gay del condado, dijo que la noticia le pegó duro.

“Estoy aquí como latino, puertorriqueño, de 28 años, y no puedo dejar de verme a mí mismo entre las víctimas de Orlando”, dijo.

Señaló que los legisladores necesitan actuar.

“La violencia armada no sólo debe ser vista como un acto de un hombre trastornado, sino como una opción de política pública”, dijo Torres.

Vacca, quien recientemente reveló ser homosexual, dio acaloradas declaraciones sobre el derecho a las armas contra los derechos de las personas. Llamó absurdos a quienes defienden las armas automáticas.

Las flores a mano.

Las flores a mano.

“No tienen que poseer armas de estilo militar”, dijo Vacca. “Los propietarios de armas quieren que nosotros respetemos su derecho a poseer un arma. Yo quiero respetar el derecho de las personas que solo quieren caminar por las calles con seguridad”.

Junto a las escalinatas de la corte, páginas con las fotos y los nombres de las víctimas fueron puestas sobre un área de pasto verde. Los asistentes se acercaron para ofrecer flores y encender velas en un momento de silencio colectivo, ocasionalmente interrumpido por sollozos.

Audrey contempló la foto de su primo con lágrimas de nuevo.

Dijo que dos compañeros de Franky estaban entre los heridos, e instó a todos a recordar que las víctimas hospitalizadas y en recuperación necesitan apoyo.

“Sus historias también son importantes”, dijo. “Ellos tienen que vivir con este dolor el resto de sus vidas”.

Y luego reflexionó sobre las nuevas realidades por venir.

“Pienso en que Franky no va a estar en los reencuentros, la Navidad y otras reuniones”, dijo Audrey, con voz temblorosa. “Habrá un espacio vacío que nunca podrá ser llenado de nuevo”.

“No es justo”.