Enough is Enough
Ya Basta de Estar Eñagotao

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Enough is Enough

By Luis Miranda

For years, Puerto Ricans of all political ideologies joined in forming a chorus calling for the liberation of Don Oscar López Rivera.

The Puerto Rican Parade has been an important part of that clamor for freedom.

It was a rightful call.

Don Oscar had been originally offered clemency by former President Bill Clinton, and supporters also pressed his case with President Barack Obama. After serving more than 35 years, commutation would be not only a political act but also a humanitarian action.

The author as a young boy.

The author as a child.

FAST FORWARD to the week of May 26 of this year. If we were to read today’s news, we would have to conclude that the Don Oscar for whose freedom so many of us marched and organized could not be the same Don Oscar that has caused so many corporations and politicians to now withdraw their support or announce that a “previous commitment” will keep them marching in the Parade.

Pero mi gente, believe or not, he is one and the same.

What happened, comadre?

First of all, remember that Trump won and is now President.

The conservative worldview that now reigns in the White House is validation for those who would prefer to build walls, deport immigrants, cut arts and education programming, and forbid Muslims to enter the country. If in the realm of a restrained and liberal Obama administration, right-wingers were careful to moderate their views on social media or in their chatter over cocktails, now, in the madness of Trump’s world, they are emboldened to voice, fully, their opinions. It is no longer necessary to advocate for tolerance, civilized discussion and inclusion.

A todo sabor.

A todo sabor.

In this climate where facts have been replaced by fabricated news, and Twitter is a powerful weapon, it is not difficult to hire a media company like the Media Research Center (MRC), to orchestrate a smear campaign and mobilize leaders in Puerto Rico who are pro-statehood, as well as Latino conservatives anywhere who genuinely believe that it is not a good idea to honor Don Oscar in the Parade. It takes little effort to call and intimidate companies sponsoring the Parade. For these right-wing fighters, victory comes as the headlines read “(Fill in the Blank) has withdrawn from the Parade”. For many of them, real dialogue is not important; after all, they choose to speak in 140 characters.

Add to this members of our own Latino leadership that, despite supporting the decision to honor Don Oscar, have been, at best, timid in counteracting the avalanche of attacks from the right. There have been a few notable exceptions; Melissa Mark-Viverito and Rubén Díaz, Jr. have been clear in indicating the importance of participating in the Parade. Privately, many of our leaders have told me that they were not consulted or invited to participate in fending off the attacks from the right wing. They are right. When one needs help and support, he asks for it.

The Miranda men.

The Miranda men.

We are now 10 days from the Parade and the time of recrimination is over.

 

Let’s talk not about what we could have done differently in these weeks past, but ask what will happen if we did not act forcefully and in unison now. If we fail now, the future will be one where we can only honor the dazzling flowers and birds of Puerto Rico, instead of its complicated people and complex realities, or the thorny socio-political, legal, and cultural circumstances that must be confronted.

If we do not get this right, right-wing publications such as the New York Post, agencies that push a conservative agenda like MRC, and politicians who know only to generate bombast and confusion will dictate our agenda.

The author’s student i.d. card from the University of Puerto Rico.

His student i.d. from the University of Puerto Rico.

This is the moment to flood the news media with columns and letters of our own because the Puerto Rican Parade does not exist as a corporate platform to sell gandules or plane tickets, but as a people’s convention in which we highlight our heritage and our future – including the question of our political status; the island’s dire economic crisis; and how we will prevail. This is the time to use social media to explain to our community why this hate war being waged against one of our most important and enduring institutions can only empower those aligned with Trump.

This is the time to understand who among us are the real leaders and who are the ones who remain afraid of their own shadows. This is the time to measure the depth of our convictions.

Ask yourself, if tomorrow these traffickers of hatred and discord succeeded in their plains and could expel Don Oscar from the Parade, what is next? What is it that we will have won – and lost – as a community?

Luis Miranda is a publisher of The Manhattan Times and The Bronx Free Press.

 

Ya Basta de Estar Eñagotao

Por Luis Miranda

Por años, políticos y puertorriqueños de todas las ideologías políticas se desvivieron por unirse al coro que cantaba por la liberación de Don Oscar López Rivera.

El Desfile Puertorriqueño había sido un componente importante de ese reclamo. El pedido era meritorio. La sentencia de Don Oscar ya había sido conmutada por el ex-presidente Clinton y después de más de 35 años, y entrado en edad, la conmutación sería no solo un acto politico sino también una acción humanitaria.

The family of four in New York City.

La familia de cuatro en la ciudad de Nueva York.

FAST FORWARD a la semana de mayo 26.  Si hoy leemos todas las noticias en español o inglés, tendríamos que concluir que el Don Oscar del reclamo popular por años no puede ser el mismo que ha empujado a tantas compañías y políticos a retirarse de la Parada Puertorriqueña, o a anunciar que no pueden marchar porque tenían un “compromiso previo”.  Pero mi gente, believe it or not, ¡es el mismo Don Oscar!

Qué pasó, comadre? Primero que nada, recuerde que Trump ganó y es presidente.

La vision conservadora del mundo que reina en la Casa Blanca es validación para aquellos que están felices construyendo murallas, deportando inmigrantes, recortando los programas de artes y educativos, y prohibiéndole a los musulmanes a que entren al país. Si en el reino de un Obama comedido y liberal, los derechistas eran cuidadosos en las redes sociales o en las conversaciones de coctel, ahora en la locura del mundo de Trump estos tienen licencia para vociferar sus opiniones. Ya no es necesario abogar por la tolerancia, la discusión civilizada y la inclusión.

Red, white and blue.

Rojo, blanco y azul.

En este clima donde los hechos han sido reemplazados por noticias inventadas, y Twitter es un arma ponderosa, no es difícil contratar una compañía de medios como ‘Media Research Center’ (MRC por sus siglas en ingles)  para que orquesté y movilice a los pro-estadistas en Puerto Rico, a los conservadores latinos y a los que genuinamente creen que no es buena idea honrar a Don Oscar en el Desfile, a que llamen y amedrenten a compañías patrocinadoras del Desfile. Para estos luchadores de derecha, la victoria es que se publique un titular que diga “Se Retira (llene el blanco) del Desfile”. Para muchos de ellos, el diálogo no es importante, después de todo solo saben hablar en 140 letras.

En familia.

En familia.

Añádale a este panorama, un liderazgo latino que aunque apoya la decisión del Desfile de honrar a Don Oscar, con contadas excepciones, ha sido tímido en contrarrestar la avalancha de ataques de la derecha.  Melissa Mark-Viverito y Rubén Díaz, Jr. han sido claros en indicar la importancia de participar en la Parada. Melissa en particular ha aplaudido la decisión del Desfile. Privadamente muchos de nuestros líderes me han dicho que no fueron consultados o invitados a participar cuando la derecha arremetió contra el Desfile. Tienen razón. Cuando uno necesita ayuda y respaldo, lo pide.

Estamos a 10 días del Desfile y el momento de recriminaciones ha terminado.  Después hablemos de que pudimos haber hecho distinto pero ahora si no actuamos contundentemente y al unísono el futuro será uno donde tendremos que estar honrado a la flor y a los pájaros de Puerto Rico en vez de a personas y a situaciones que impulsen discusión y conocimiento.

Si no nos ponemos las pilas, las publicaciones de derecha como el New York Post, las agencias que empujan una agenda conservadora como el MRC y políticos que tiran bombas a lo loco, dictarán nuestra agenda político-comunal.

The author’s student i.d. card from the University of Puerto Rico.

La identificación estudiantil de la Universidad de Puerto Rico.

Este es el momento de inundar a los medios noticiosos con columnas y cartas de porque el Desfile Puertorriqueño no existe para vender gandules ni pasajes de avión sino para discutir la situación política de Puerto Rico, la quiebra en que esta la isla, los líderes de todas las vertientes políticas, la realidad de nuestra comunidad.  Este es el momento para usar las redes sociales para explicarle a nuestra comunidad por qué esta guerra de odio solo empodera a la derecha de Trump. Este es el momento para entender quiénes son líderes y quiénes le tienen miedo a su propia sombra.  Este es el momento para medir la profundidad de nuestras convicciones.

¿Y pregúntese, si mañana estos traficantes de odio y discordia se salieran con la suya y pudieran hacer que Don Oscar no marchará en el Desfile, que ganamos como comunidad?

Bueno, que nos sigan llamando eñagotaos.

Luis Miranda es editor de The Manhattan Times y The Bronx Free Press.