Counting down, and looking up
En cuenta regresiva y levantando la mirada

  • English
  • Español

Counting down, and looking up

Story and photos by Mónica Barnkow

“We still have a long way to go,” said UFT President Michael Mulgrew.

“We still have a long way to go,” said UFT President Michael Mulgrew.

Size matters.

‎A recent survey conducted by the United Federation of Teachers (UFT) found that the number of oversized classes in New York City’s public schools has shrunk.

‎As announced by UFT President Michael Mulgrew earlier this month, the number of overcrowded classes went from 6,447 last year to 5,485 in 2015.

The highest recorded during Mulgrew’s tenure was in 2010, with 6,978.

In contrast, the start of the 2015-2016 school year saw the fewest oversized classes in more than seven years, according to the UFT report.

‎But more needs to be done, insisted Mulgrew.

“I want to be very clear. We still have a long way to go,” he said. “Many of our 6th graders will [still] be sitting in a class of 33 [students].”

Under the current UFT contract, the maximum number of students per class is 18 for pre-K, 25 for Kindergarten, 32 for grades 1st through 6th. The maximum number for JHS/MS grades are 30 students in Title 1 schools and 33 in non-Title 1 schools, and 34 students per high school classroom.

The campaign was founded in 1993.

The campaign was founded in 1993.

During the conference, Mulgrew was joined on the steps of the Department of Education headquarters by a host of state and city legislators, including State Senator Bill Perkins, Assemblymembers Keith Wright and Guillermo Linares, and City Councilmembers Mark Levine, Julissa Ferreras and Daniel Dromm.

Dromm, Chair of the Education Committee and a former public school teacher, argued that in smaller class settings, students generally received more focused attention.

“As educators, we know that when we have smaller classes we can individualize our instruction,” he said.

Advocates called on Governor Andrew Cuomo to act.

Advocates called on Governor Andrew Cuomo to act.

Mulgrew called on the state government to take action, noting that the state has yet to provide the more than 2 billion dollars in education funding owed to the city, as had been mandated by earlier court decisions.

“It is time for the Campaign for Fiscal Equity (CFE) funds,” added Mulgrew. “We were patient during the economic crisis, but now it is time.”

The mandate was the outcome of a lawsuit against the state initiated by the CFE, an advocacy coalition of parents, educators and community members founded in 1993. They successfully argued that the state was underfunding the city’s public schools and denying students’ constitutional rights to a “sound basic education.”

The 2001 landmark ruling by State Supreme Court Justice Leland DeGrasse agreed with CFE that city schools had been underfunded, and despite various constitutional challenges in the 13 years that followed, DeGrasse’s decision has been upheld.

Nonetheless, the state has not yet provided all the funds the city is owed under the suit.

The funding, argued advocates, would allow for a more equitable distribution of resources, and allow for additional teaching staff, administrators and materials to handle smaller student groups.

“We need to invest in our children,” said Assemblymember Keith Wright.

“We need to invest in our children,” said Assemblymember Keith Wright.

Smaller class size has been championed by others, including the National Education Policy Center, which described class size in a 2014 report as “an important determinant of students’ outcomes.”

“There is no secret to improving our schools: It is smaller class size and better teachers,” said Assemblymember Keith Wright. “This is our future. We need to invest in our children.”

Councilmember Mark Levine noted that the CFE funding was overdue.

“All we are asking for is that New York City school children get their fair share of resources,” said Levine. The former Bronx high school teacher recalled that, during his time at the blackboard, teaching 36 students had proven a challenge. “It impacted my ability to be the best teacher that I could be.”

Assemblymember Guillermo Linares represents District 6, the city’s most overcrowded district. He too used his days as a classroom teacher in Washington Heights to illustrate his point. During his tenure in the 1980’s and 1990’s, Linares said it was not uncommon to teach over 40 students per class. He said that many within the student population in Northern Manhattan hail from immigrant families and have specific needs, including intensive language instruction.

“District 6 had a great concentration of newcomers,” he observed. “They had challenges.”

“We have to really raise our voices along with teachers, parents and the community,” he said. “The time to really address the issue is now.”

 

En cuenta regresiva y levantando la mirada

Historia y fotos por Mónica Barnkow

“City school children [should] get their fair share of resources,” said Councilmember Mark Levine.

“Los niños de las escuelas de la ciudad deben obtener su parte justa de los recursos”, dijo el concejal Mark Levine.

El tamaño importa.

Una reciente encuesta realizada por la Federación Unida de Maestros (UFT) encontró que el número de clases con sobrecupo en las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York se ha reducido.

Según lo anunciado por el presidente de la UFT, Michael Mulgrew, a principios de este mes, el número de clases sobrepobladas pasó de 6,447 año pasado a 5,485 en 2015.

El más alto registrado durante el mandato de Mulgrew fue en 2010, con 6,978.

En contraste, el inicio del año escolar 2015-2016 vio el menor número de clases con sobrecupo en más de siete años, según el informe de la UFT

Pero aún queda mucho por hacer, insistió Mulgrew.

“Quiero ser muy claro. Todavía tenemos un largo camino por recorrer”, explicó. “Muchos de nuestros alumnos de 6to grado [todavía] se sientan en una clase con 33 [estudiantes]”.

Bajo el contrato actual de la UFT, el número máximo de alumnos por clase es de 18 para pre-jardín de infantes, 25 para jardín de infantes y 32 para los grados 1° al 6°. El número máximo para los grados JHS/MS son 30 estudiantes en escuelas de Título 1, 33 en escuelas las no-Título 1 y 34 estudiantes por salón de clase en preparatoria.

Durante la conferencia, a Mulgrew se le unieron en las escalinatas de la sede del Departamento de Educación varios legisladores estatales y municipales, entre ellos el senador estatal Bill Perkins, los asambleístas Keith Wright y Guillermo Linares y los concejales Mark Levine, Julissa Ferreras y Daniel Dromm.

Un análisis por condado. Foto: UFT

Un análisis por condado.
Foto: UFT

Dromm, presidente del Comité de Educación y ex maestro de escuela pública, argumentó que en las clases más pequeñas los estudiantes generalmente reciben una atención más focalizada.

“Como educadores sabemos que cuando tenemos clases más pequeñas podemos individualizar nuestra instrucción”, dijo.

Mulgrew pidió al gobierno estatal adoptar medidas y señaló que todavía no ha proporcionado los más de 2 mil millones de dólares en fondos educativos adeudados a la ciudad, como fue dispuesto por resoluciones judiciales anteriores.

“Es momento de entregar los fondos de la Campaña por la Equidad Fiscal (CFE por sus siglas en inglés)”, añadió Mulgrew. “Fuimos pacientes durante la crisis económica, pero ahora es el momento”.

El mandato fue el resultado de una demanda contra el estado iniciada por CFE, una coalición de defensa de padres, educadores y miembros de la comunidad fundada en 1993. Ellos argumentaron con éxito que el estado no financiaba adecuadamente a las escuelas públicas de la ciudad y negaba a los estudiantes los derechos constitucionales a una “sólida educación básica”.

El histórico fallo de 2001 del juez de la Suprema Corte estatal, Leland DeGrasse, estuvo de acuerdo con CFE en que las escuelas de la ciudad deberían recibir fondos suficientes, y a pesar de varios recursos de inconstitucionalidad en los 13 años que siguieron, la decisión de DeGrasse ha sido confirmada.

Sin embargo, el estado no ha proporcionado todos los fondos debidos.

Assemblymember Guillermo Linares was a teacher in the 1980’s and 1990’s.

El asambleísta Guillermo Linares fue maestro en las décadas de 1980 y 1990.

El financiamiento, argumentaron los defensores, permitiría una distribución más equitativa de los recursos y contratar personal docente, administradores y materiales adicionales para manejar grupos más pequeños de estudiantes.

Un menor número de alumnos ha sido defendido por otros, incluyendo al Centro Nacional de Políticas Educativas, que describe el número de alumnos en un informe 2014 como “un factor determinante en los resultados de los estudiantes”.

“No hay ningún secreto para mejorar nuestras escuelas: un menor número de alumnos y mejores maestros”, dijo el asambleísta Keith Wright. “Este es nuestro futuro. Necesitamos invertir en nuestros niños”.

El concejal Mark Levine señaló que el financiamiento CFE estaba retrasado.

“Todo lo que estamos pidiendo es que los niños de las escuelas de la ciudad de Nueva York reciban su parte justa de los recursos”, dijo. El ex profesor de preparatoria del Bronx recordó que, durante su tiempo en la pizarra, enseñar a 36 estudiantes resultaba ser un desafío. “Impactó mi capacidad de ser el mejor maestro que podía ser”.

El asambleísta Guillermo Linares representa al Distrito 6, el más sobrepoblado de la ciudad. Él también utilizó sus días como maestro en Washington Heights para ilustrar su punto. Durante su gestión entre los años 1980 y 1990, Linares dijo que no era raro enseñar a más de 40 estudiantes por clase. Dijo que muchos estudiantes del norte de Manhattan provenían de familias inmigrantes y tenían necesidades específicas, incluyendo la enseñanza intensiva del idioma.

“El distrito 6 tenía una gran concentración de recién llegados”, observó. “Y muchos desafíos”.

“Tenemos que hacer escuchar nuestra voz junto con la de los profesores, los padres y la comunidad”, dijo. “La hora de realmente abordar el problema es ahora”.