A sweet beacon
Un dulce faro

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A sweet beacon

Story and photos by Robin Elisabeth Kilmer

Inwood’s Twin Donut has been beckoning for almost two decades.

Inwood’s Twin Donut has been beckoning for almost two decades.

Inwood’s Twin Donut stands as a sentry at the crossroads of 218th Street and Broadway. For the past 18 years, the luncheonette with the large parking lot has served local regulars and itinerant passerby in equal measure.

Patrons for the last two decades have known they can rely on the same satisfyingly dense Boston Crème doughnuts, fresh coffee, and quick, hot meals.

Since late last year, they have been able to enjoy their fare on new, bright red countertops and tables which extend to a small outdoor café. In November, Twin Donut completed a remodeling and grand re-opening. The kitchen was relocated to the back of the establishment, making more room for seating. There is new wood paneling and a small television. Look up, and you’ll see new red rafters on the ceiling – and there is also a new doughnut cabinet.

There are also two notable changes on the menu.

In addition to the omelettes and the burgers, Twin Donut now offers a new pancake combo containing bananas, blueberries and chocolate chips, as well as a flounder fish with rice special.

Pick your sugary poison.

Pick your sugary poison.

Jim Crowe lives in Buffalo, New York and was in the city for work, repairing old telephone cables for Verizon Wireless.

While Twin Donut has established a presence in New York City since 1959—with 18 locations in four out of five boroughs, the franchise has not moved north of New Rochelle, its most extreme outpost.

Prior to his early afternoon visit to Inwood’s Twin Donut this week, Crowe explained, “I’ve never been to one in my life.”

But he was impressed.

“It’s good stuff. Everything’s fresh, with friendly service,” he said, as he sipped a coffee.

He and his partner, Larry Turner, shared jelly and vanilla cream doughnuts as they waited for their eggs and pancakes.

José Rowe was also enjoying Twin Donut for the first time. Rowe works for an energy supplier upstate, and was preparing to spend the day surveying residents about their oil and gas suppliers.

“It’s good stuff,” said Jim Crowe (right) with friend Larry Turner.

“It’s good stuff,” said Jim Crowe (right) with friend Larry Turner.

But first, he needed to have a bagel with cream cheese.

Fortunately for him, Twin Donut beckoned, a beacon to hungry commuters driving on Broadway. To a driver needing to park for a snack, it is an oasis in the middle of the desert.

“It’s next to nothing,” Rowe observed, happily.

Camilo and Gloria López had made their way on foot from Marble Hill. The two retirees like to go on walks—often visiting Inwood Hill Park. But the arctic weather had gotten to them, they explained, and they stepped into Twin Donut to escape the cold, ordering a bacon, egg and cheese sandwich to share as they cradled hot coffees.

“We like to exercise,” said Camilo. “But it’s too cold to be outside.”

Gloria concurred as she sipped her coffee.

“This, this is good,” she said with a smile.

Un dulce faro

Historia y fotos por Robin Elisabeth Kilmer

Los clientes regulares Camilo y Gloria López disfrutan su café.

Los clientes regulares Camilo y Gloria López disfrutan su café.

Twin Donut en Inwood se levanta como un centinela en el cruce de la Calle 218 y Broadway. Por los pasados 18 años, el comedor con el estacionamiento más grande ha servido a los vecinos locales y transeúntes por igual.

Los clientes por las pasadas dos décadas han sabido que pueden confiar en las mismas satisfactorias donas ‘Boston Creme’, café fresco y comidas calientes rápidas.

Desde el año pasado, han podido disfrutar sus comidas en nuevos mostradores y mesas de rojo brillante que se extiende hasta un pequeño café al aire libre. En noviembre, Twin Donut completó una remodelación y gran reapertura. La cocina fue reubicada en la parte de atrás del establecimiento, dejando más espacio para sentarse. Hay nuevos paneles de madera y un pequeño televisor. Mire hacia arriba y verá nuevas vigas en el techo – y también un nuevo gabinete de donas.

También hay dos cambios notables en el menú.

Además de las tortillas y las hamburguesas, Twin Donuts ahora ofrece un nuevo combo de panqueques que contienen guineos, arándanos y pedazos de chocolate, como también un especial de lenguado con arroz.

El visitante Jose Rowe era un primerizo feliz.

El visitante Jose Rowe era un primerizo feliz.

Jim Crowe vive en Buffalo, Nueva York y estaba en la ciudad por su trabajo, reparando viejos cables de teléfonos para Verizon Wireless.

Aunque Twin Donut ha establecido una presencia en la ciudad de Nueva York desde el 1959 – con 18 ubicaciones en cuatro de cinco condados, la franquicia no se ha movido al norte de New Rochelle.

Antes de su anterior visita en la tarde al Twin Donut de Inwood esta semana, Crowe explicó, “nunca antes había estado en uno en mi vida”.

Pero estaba impresionado.

“Es bueno. Todo es fresco, con servicio atento”, dijo mientras tomaba un café.

El y su socio, Larry Turner, compartieron donas de jalea y crema de vainilla mientras esperaban por sus huevos y panqueques.

Jose Rowe también estaba disfrutando de Twin Donut por primera vez. Rowe trabaja para un suplidor de energía en la parte alta de Nueva York, y se estaba preparando para pasar el día entrevistando a residentes acerca de sus suplidores de aceite y gas.

Pero primero, tenía que tener un bagel con queso crema.

“Es bueno”, dijo Jim Crowe (derecha) con su amigo Larry Turner.

“Es bueno”, dijo Jim Crowe (derecha) con su amigo Larry Turner.

Afortunadamente para el, Twin Donut es un faro, para transeúntes hambrientos conduciendo por Broadway. Para un conductor que tiene que estacionarse para una merienda, es un oasis en el medio del desierto.

“Está al lado de nada”, observó Rowe felizmente.

Camilo y Gloria López habían caminado a pie desde Marble Hill. A los dos retirados les gusta caminar – a menudo visitando el Parque Inwood Hill. Pero el frío les llegó, explicaron, y entraron a Twin Donut para escapar del frío, ordenando un emparedado de tocineta, huevo y queso para compartir mientras tomaban sus cafés.

“Nos gusta hacer ejercicio”, dijo Camilo. “Pero está demasiado frío para estar afuera”.

Gloria estuvo de acuerdo mientras tomaba su café.

“Esto, esto es bueno”, dijo con una sonrisa.