A clean Need
Una necesidad higiénica

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A clean Need

Story by Sherry Mazzocchi

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The organization seeks to provide diapers.

When women and families are short on money, they make tough choices: whether to buy food or diapers.

It’s a question that María Cintrón, of The HopeLine, hears often. Cintrón is trying to add diapers to the services HopeLine offers. She’s worked at the South Bronx non-profit for three years, and became Executive Director six months ago.

About 25 to 30 percent of the people who come to The HopeLine are mothers with small children. They ask for assistance with food and clothing—but also for wipes and diapers.

“I want to make this a one-stop for women and families. I’ve done my research,” she said. “About one in every three children don’t have enough diapers.”

For Cintrón, the numbers aren’t just statistics. One young woman recently came to HopeLine in search of diapers. “She didn’t have any money and she didn’t know where to go,” Cintrón said. “Just the thought of that is so heart-breaking.”

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About 25 to 30 percent of those who come to The HopeLine are mothers with small children.

Women choosing between buying diapers and food are often forced to leave children in diapers far longer than they should. That leads to health problems for children as well as more stress and depression for mothers and families. Additionally, babies in dirty diapers are less likely to be talked to, held and played with.

Cloth diapers might seem like an easy answer, but most poor families don’t have washing machines. Laundromats generally don’t allow washing diapers because it’s not sanitary. Diaper services often require a four-week down payment before the first delivery.

Another big drawback to cloth diapers is that most day care centers don’t allow them. Parents are often required to bring disposable diapers. If mothers cant afford diapers, they can’t leave their children in day care and are then unable to work or attend school.

There are few places in New York City that assist women with diapers and they are mostly in Manhattan.

“It’s very rare to be able to obtain diapers directly,” Cintrón said. “Usually it’s through a referral, or at cost. Sometimes you have to register for a class,” she said.

Yet the need is huge.

According to the National Diaper Bank Network, a typical infant uses about 12 diapers a day. Toddlers require about eight.

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Wipes are also welcome.

If bought in bulk online or at a big box store, the average cost of a diaper is about 30 cents. Yet many can’t afford a lump sum of $25 at all once for a box of 88 diapers. Instead, people end up spending smaller amounts at local grocery stores or corner bodegas, and often end up paying more than $1.00 to $2.00 per diaper.

Federal assistance programs like the Supplemental Nutrition Assistance Program (SNAP, or food stamps) or Women, Infants and Children (WIC) don’t cover the cost of diapers.
Cintrón is applying for help with the National Diaper Bank. Individual donors have also contributed.

“But the problem is—a lot of them are newborn sizes,” she said. “Those are the ones babies grow out of quickly.”

Those seeking to donate diapers or provide assistance should contact Maria Cintrón directly at mcintrón@thehopeline.org or 718.402.1212 (extension 103).

The Resource Center for Community Development, Inc. (The HopeLine / La Linea de la Esperanza) is located at 402 East 152nd Street, The Bronx, NY 10455.

Una necesidad higiénica

Historia por Sherry Mazzocchi

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La organización busca proveer pañales.

Cuando las mujeres y las familias están cortas de dinero, toman decisiones difíciles: comprar comida o pañales.

Es una pregunta que María Cintrón, de HopeLine, escucha a menudo. Cintrón está tratando de agregar pañales a los servicios que HopeLine ofrece. Ha trabajado en la organización no lucrativa del sur del Bronx durante tres años y se convirtió en directora ejecutiva hace seis meses.

Alrededor de un 25 a 30 por ciento de las personas que vienen a HopeLine son madres con niños pequeños que piden ayuda con alimentos y ropa, pero también para toallitas y pañales.

“Quiero hacer de esto una ventanilla única para las mujeres y las familias. He hecho mi investigación”, dijo. “Alrededor de uno de cada tres niños no tiene suficientes pañales”.

Para Cintrón, los números no son sólo estadísticas. Una joven llegó recientemente a HopeLine buscando pañales.

“Ella no tenía dinero y no sabía a dónde ir”, dijo Cintrón. “La simple idea es desgarradora”.

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La organización fue fundada en el 1990.

Las mujeres que eligen entre comprar pañales y alimentos a menudo se ven obligadas a dejar a los niños en pañales mucho más tiempo del que deberían. Eso lleva a problemas de salud para los niños, así como más estrés y depresión de las madres y las familias. Además, a los bebés en pañales sucios se les habla menos, se les abraza menos y juegan menos con ellos.

Los pañales de tela pueden parecer una respuesta fácil, pero la mayoría de las familias pobres no tienen lavadoras. Las lavanderías generalmente no permiten lavar los pañales porque no es higiénico. Los servicios de pañales a menudo requieren un pago previo de cuatro semanas antes de la primera entrega.

Otro gran inconveniente de los pañales de tela es que la mayoría de las guarderías no los permiten. Los padres a menudo están obligados a llevar pañales desechables. Si las madres no pueden comprar pañales, no pueden dejar a sus hijos en la guardería y entonces no pueden trabajar o asistir a la escuela.

Hay pocos lugares en la ciudad de Nueva York que ayudan a las mujeres con los pañales y están, en su mayoría, en Manhattan.

“Es muy raro poder obtener directamente pañales”, dijo Cintrón. “Por lo general es a través de una referencia o al costo. A veces hay que inscribirse en una clase”, explicó.

Sin embargo, la necesidad es enorme. Según la red del Banco Nacional de pañales, un bebé típico utiliza alrededor de 12 pañales al día. Los niños pequeños requieren unos ocho.

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“Alrededor de uno de cada tres niños no tiene suficientes pañales”, dice María Cintrón, Directora Ejecutiva.

Si se compran a granel en línea, o en una tienda de descuentos, el costo promedio de un pañal es de unos 30 centavos de dólar. Sin embargo, muchos no pueden pagar una suma global de $25 dólares por una caja de 88 pañales. En cambio, las personas terminan gastando cantidades más pequeñas en tiendas locales de comestibles o bodegas de la esquina, y a menudo terminan pagando entre $1.00 y $2.00 dólares más por pañal.

Los programas federales de apoyo, como el Programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria (SNAP por sus siglas en inglés, o cupones de alimentos) o Mujeres, Bebés y Niños (WIC por sus siglas en inglés) no cubren el costo de los pañales.

Cintrón está solicitando ayuda con el Banco Nacional de pañales. Donantes individuales también han contribuido.

“Pero el problema es que muchos de ellos son para recién nacidos”, explicó. “Esos bebés crecen rápidamente”.

Aquellos que buscan donar pañales o proporcionar ayuda deben contactar a María Cintrón directamente en mcintron@thehopeline.org o llamar al 718.402.1212 (extensión 103).

El Resource Center for Community Development, Inc. (The HopeLine/La Línea de la Esperanza) está situada en el 402 de la calle 152 este, Bronx, NY 10455.